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After Life

De: Ricky Gervais

En el 2019 Ricky Gervais presentó en Netflix su serie After Life, seis episodios de media hora cada uno, escritos, dirigidos y protagonizados por él. El éxito de esta pequeña gran serie fue tan contundente que en el 2020 estrenó una segunda temporada con seis episodios más. En muchos aspectos, esta serie es el resumen de los temas, las obsesiones y los personajes creados por Gervais. Sin duda su trabajo más famoso en la era del streaming, ya que su contrato con Netflix le ha permitido no solo presentar esta serie, sino también sus especiales de stand-up y un largometraje también producido para esta empresa.

En After Life Gervais interpreta a Tony, un hombre que ha perdido recientemente a Lisa (Kerry Godliman) su esposa durante 25 años. Su dolor lo ha llevado al borde del suicidio pero cuando su perra se le acercó para que le de comer desistió de esa idea ya que era su deber cuidarla. Pero el antes simpático y agradable Tony se ha convertido en un misántropo absoluto, dedicado a ser completamente frontal con todo el mundo. Ya que su vida iba a terminar, todo lo que haga es ya un extra. Sin importar las consecuencias, va actuando con libertad por las calles de su pueblo.

Tony trabaja en un pequeño diario local el Tambury Gazette y con amigo Tony entrevistan a distintos personajes del pueblo y sus particulares historias, la mayoría completamente absurdas e irrelevantes. En esos momentos la serie, en particular en la primera temporada, alcanza sus momentos más graciosos, mostrando la perfección del timing para la comedia que tiene Ricky Gervais. Sus observaciones del mundo que lo rodea suelen ser brillantes y siempre ubicadas en el segundo exacto. A pesar del enorme contenido emocional que la serie tiene, las carcajadas son algo común al ver los doce episodios.

Ricky Gervais construye una docena de personajes increíbles que rodean al protagonista. Todo el staff del diario para empezar, pero también el cartero, su amiga trabajadora sexual y un psiquiatra que va desbarrancando a medida que avanzan los episodios. En oposición al fracaso del terapeuta, la serie tiene a Anne (Penelope Wilton), una viuda mayor con la que azarosamente Tony se encuentra en el cementerio. Ella es la mejor terapia. Se escuchan mutuamente, se dan consejos y finalmente reflexionan sobre la vida de manera profunda pero también divertida. Un ejemplo de la brillantez de Gervais es que cuando Anne parece que va a citar una fábula demasiado conocida, le da una vuelta de tuerca y sorprende con una mirada nueva sobre ese conocido lugar común.

After Life habla sobre el amor, la muerte, el sentido de la vida, la amistad, la familia, el trabajo, el deseo, la risa, la tristeza y lo hace con seriedad y mucho humor al mismo tiempo. Tiene los chistes fuertes de Gervais, en particular al comienzo de la primera temporada, pero en ningún momento esconde su gran humanismo. Tony es una persona que observa al mundo y que detrás del dolor posee un gran amor por la gente. Cada personaje tiene su momento y la emoción llega en la serie de maneras directas pero también, muchas veces, con emociones más sofisticadas y complejas que la frase que hace llorar. Gervais logró que la segunda temporada se sostenga bien luego del cierre impecable de la primera. Sin duda logró dar la vuelta para que estos seis episodios se puedan sostener por sí solos. Tal vez bajó un poco la cantidad de humor y subió la complejidad de algunos personajes secundarios. La segunda temporada es también una reflexión acerca de muchas de las cosas que el protagonista vivió en la temporada inicial, profundizando y agregando cosas.

El éxito de After Life consiste enfrentarse sin timidez a temas muy duros, buscando no lastimar al espectador, pero sin ser mentiroso tampoco. Encuentra el tono para el humor exacto, incluso en medio del dolor. El protagonista tiene sentido del humor, más allá de los grandes momentos de comedia que el guión tiene. Y los actores hacen que cada personaje valga la pena. En eso Ricky Gervais es generoso, porque a pesar de estar centrada en él, la serie logra que empaticemos con casi todos ellos. Las lágrimas de emoción se ganan con herramientas tan nobles como las risas. Y desde Tony hasta su perra Brandy, todos se hacen querer. La vida es difícil y el dolor es inevitable, pero After Life es una inteligente y genuina declaración de amor hacia nuestra existencia, tanto en las grandes cosas como en los pequeños detalles cotidianos. El sentido del humor de Ricky Gervais, tan áspero y directo, no es otra cosa más que la confirmación de su enorme fe en las personas. Su optimismo no es vacío ni hipócrita, su pesimismo no le impide ver con lucidez lo magnífico que puede ser estar vivo.