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Como vivir contigo mismo

De: Timothy Greenberg

Hay una enorme producción de series de temporadas cortas y episodios de menos de 30 minutos. Generalmente son comedias y son ideales para ver en un fin de semana si uno se interesa en los primeros dos episodios. Algunas consiguen dar en el clavo y atraviesan varias temporadas, como es el caso de la gran The Good Place. Ejemplos hay muchos y depende del gusto de cada uno. Si acaso todas las series dependen de eso, con las comedias cortas el rechazo o la aprobación parecen instantáneos.

Como vivir contigo mismo (Living with Yourself) es una serie de ocho episodios de 26 minutos cada uno producida para Netflix. Por primera vez el actor Paul Rudd es el protagonista excluyente de una serie, aun cuando ha participado como invitado en muchas otras producciones y parte de elencos más grandes en alguna miniserie. Ocho episodios cortos obligan a la serie a no dar vueltas y entrar de lleno al conflicto.

Paul Rudd interpreta a Miles, un hombre que está en una profunda crisis existencial con su pareja, con su trabajo, con todo. Un compañero de trabajo lo ve mal y le aconseja un spa donde lo van a convertir en un hombre nuevo. Desconfiado, Miles accede finalmente a ir, aun cuando varios elementos perturbadores aparecen en su camino.

Como ocurría con Total Recall, el film de Paul Verhoeven, algo sale mal en la primera intervención y Miles amanece enterrado en el medio del bosque. Cuando consigue regresar a su casa descubre que una versión mejorada de él mismo ha ocupado su lugar. A partir de allí la serie seguirá siendo comedia, pero también un thriller de ciencia ficción y todo el tiempo una historia acerca del sentido de la vida.

Paul Rudd, un actor que hace décadas demuestra su talento para la comedia, consigue construir los dos personajes de forma brillante y graciosa, pero también con la dosis exacta de angustia. El desafío de efectos especiales para que interactúe consigo mismo es tan perfecto que solamente sabemos que es efecto porque no existen dos Paul Rudd. La serie tiene un profundo humor negro y mucho material que en cada episodio le da sofisticación y lo aleja de la rutina.

No es ni la primera ni la última serie con clones (no se compara con la ambiciosa y desatada Orphan Black) pero sí una que logra encontrar el tono exacto, sorprenden en varios momentos y hacernos desear que arranque ya la siguiente temporada.