Peliculas

Cruella

De: Craig Gillespie

El revisionismo de Disney contra Disney es una de las ideas más insólitas de la historia del cine. Sumergidos en la corrección política, la generación woke y la venganza contra su propio patrimonio, Disney realiza en Cruella la más absurda y cruel destrucción de su propio patrimonio. 101 dálmatas, uno de los clásicos más queridos del estudio ya había sufrido desviaciones en su versión con actores, pero acá el disparate alcanza límites inimaginables.

Pero en todo caso ese es solo el comienzo de las calamidades. La película se olvida del público infantil y hace una larga y tediosa narración sobre moda para un público adulto pero aniñado, dejando a la historia en un híbrido que no sirve a ningún público. Da vergüenza ajena que un film tan fallido se de el lujo de creerse brillante al jugar el juego de la competencia entre diseñadoras. Un reality de televisión con una banda de sonido cara pero forzada. Nos intentan convencer qué una de las más memorables villanas de Disney era en realidad una pobre chica sufrida y menospreciada por la clase alta, traumada por la muerte de su madre a manos de tres dálmatas. ¡Dálmatas! Y ahora ella vuelve en formato punk, burlándose de la vieja escuela al mismo tiempo que busca venganza contra la culpable de la muerte de su madre. Una ecuación al estilo Guasón (2019) pero sin absolutamente nada de coherencia.

Por supuesto que hay vueltas de tuerca, al menos dos. Era obvio que el guión no iba a avanzar en su estigmatización de los dálmatas, porque a Cruella no le queda finalmente ni el odio por los perros. La película se inclina hacia explicaciones psicoanalíticas, burdas, subrayadas a niveles que si las contáramos acá el lector no podría creerlo. Más de dos horas de un espectáculo de moda y no una película. Y un remate que busca aclarar de un plumazo la diferencia entre esta historia y lo que luego se convertirá en el clásico de Disney. Film que en Argentina se llamó La noche de las narices frías, posiblemente el más absurdo y bello cambio de título jamás realizado. Qué alguien le saque a Disney su propio catálogo urgente, porque lo está destruyendo.