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TOMB RAIDER, de Roar Uthaug

EL ASCENSO DE LARA CROFT | por Santiago García

Nueva versión cinematográfica del clásico personaje de videojuegos. Una actriz y un buen director ofrecen un regreso ideal para empezar con una nueva serie de películas.



Lara Croft es uno de los personajes más populares de la cultura audiovisual contemporánea. Aparece por primera vez en 1996, cuando la franquicia Tomb Raider dio comienzo. A lo largo de los años este videojuego ha tenido muchas secuelas, prolongando la fama del personaje como no ocurrió con ningún otro personaje de videojuegos en la historia. Al videojuego le siguieron comics, libros, cortometrajes y dos adaptaciones cinematográficas previas a la que se estrena ahora. Ningún otro videojuego tuvo tanto éxito fuera de su ámbito y todo indica que este suceso está muy lejos de terminar. Como suele ocurrir con estos fenómenos, hay ya incluso algunas contradicciones con respecto al personaje, su origen y sus características. Lo que sí sigue siendo coherente es que Lara Croft es una joven aristocrática británica que ha hecho de la búsqueda de tesoros una forma de vida y que a lo largo de los años ha realizado notables descubrimientos.

En el momento de la creación del personaje hubo muchas influencias, pero para el mundo del cine queda claro que la máxima inspiración es el personaje de Indiana Jones. La película producida por George Lucas y dirigida por Steven Spielberg, fue el resumen de todo el imaginario del cine y la literatura de aventuras en una suerte de homenaje y vuelta a empezar con el género. Tomb Raider parte de ahí, pero sigue su propio rumbo. La arqueóloga Croft tiene el origen aristocrático de El Zorro o Batman, dos grandes modelos de la aventura del siglo XX que se inspiraron en los grandes héroes de la historia del género de aventuras. Pero al tratarse de un videojuego, la rigurosidad con el género es muy relativa. Tomb Raider puede luchar contra animales salvajes, sectas, monstruos mitológicos, mercenarios varios, dinosaurios o lo que sea a la hora de cumplir su objetivo. Pasa de las armas más nobles y tradicionales del género como el arco y la flecha a las armas más modernas y letales, como sus famosas pistolas, inspiradas en la película hongkonesa Hard Boiled, de John Woo. Las armas y los recursos de Lara han ido mejorando y cambiando a lo largo de los años. También se ha establecido que Croft tuvo como inspiración al comic Tank Girl y a la cantante Neneh Cherry, lo que termina de armar una mezcla bastante rara.

El personaje nació con un costado sexy que motivaba un alto número de seguidores hombres, que veían en las curvas de Lara Croft un atractivo extra. Pero a la vez que esto era un motivo de interés, lo cierto es que crecía y crecía su condición de heroína femenina poderosa capaz de llevar a adelante aventuras que antes solo estaban protagonizadas por hombres. Si comparamos el primer Tomb Raider (2016) con el Rise of the Tomb Raider Edición aniversario (2016) los cambios son espectaculares, pero no solo de personaje, sino también tecnológicos. Jugar un videojuego hace veinte años era algo completamente diferente.

Otro de los hallazgos que rodearon a Lara Croft es contratar a una modelo para la interpretara en las presentaciones de cada nuevo videojuego. Esto le dio a Lara Croft una presencia física diferente a la de los demás personajes creados en ese mundo. Nathalie Cook fue la primera de estas modelos y luego le siguieron Rhona Mitra, Nell McAndrew, Lara Weller, Lucy Clarkson, Jill de Jong, Karima Adebibe y Allison Carroll. Estas modelos y actrices en algunos casos hicieron todas las giras de promoción del juego, alentando a miles de mujeres en todo el mundo a hacer su propio cosplay y tomar también a Lara Croft como personaje a imitar. Ya sea como sex symbol o como referente, el personaje atravesó los años sin perder su fama y popularidad, aun sin ser hoy el videojuego más famoso o prestigioso. Cuando Angelina Jolie protagonizó la primera de las películas de Tomb Raider, también rompió el estigma de que los videojuegos no podían ser llevados a la pantalla grande con éxito. La secuela confirmó el éxito pero jamás se llegó a realizar una tercera parte.

La evolución del personaje en el videojuego no podía no trasladarse a la pantalla. La Lara Croft de 1996 es muy diferente a la del año 2016 y por lo tanto no reconocer ese cambio hubiera sido catastrófico para una adaptación cinematográfica. La nostalgia nos hace pensar que Angelina Jolie –ideal para interpretar a aquel personaje, como quedó demostrado- era para siempre Lara Croft en el cine. El problema es que en el 2001 y el 2003, Jolie protagonizó dos películas que fueron dos oportunidades desperdiciadas a la hora de llevar a semejante personaje al cine más allá del mencionado éxito. Pero si triunfa esta nueva versión 2018 esto terminará en otro videojuego y el personaje seguirá evolucionando, como lo han hecho muchos otros personajes de ficción llevados al cine. No solo Alicia Vikander, sino otras actrices, interpretarán a la aventurera británica. Es importante repetirlo una vez más: Un personaje de videojuego creado en 1996 recibe en el 2018 su tercera versión cinematográfica que busca comenzar una nueva serie de películas.

Hacer un reboot, es decir reiniciar una saga o un personaje es algo que existió en el cine desde siempre, pero en los últimos años se volvió más fuerte como concepto. Hoy se puede reiniciar un personaje sin importar cuánto tiempo haya pasado desde su última aparición en cine. Pasados ya quince años desde Tomb Raider: La cuna de la vida este nuevo comienzo suena razonable y no forzado. Como mencionamos, el videojuego evolucionó mucho y con él una nueva generación ve con otros ojos a Lara Croft. El cine también ha cambiado, pero si nos ponemos a observar lo que pasa en esta película lo que importa es que el estilo narrativo es mucho más prolijo y eficaz de lo que fuero los dos films anteriores, más preocupados en mostrar el vestuario de la estrella y a hacer chistes sin gracia que a dedicarse a la aventura en sí misma. El director Roar Uthaug tiene a su disposición un guión clásico que sin ser una obra maestra le permite armar una historia de aventuras en el sentido más estricto y tradicional del término. Alicia Vikander, como Lara Croft, también construye un personaje más clásico y serio, fiel a la tradición del género. Pero serio no significa que deba ser solemne, algo de humor podría haber sumado más en la historia. No falta tampoco alguna cita más que explícita a Indiana Jones, para reconocer la deuda con el gran personaje.

Cada época tiene su Lara Croft y acá nos toca una versión fuerte, realista en términos de acción física, todavía muy seria y sin injustificadas situaciones de romance que en este guión no vendrían al caso. Sí hay que decir que los videojuegos son un poco más violentos y salvajes que la película. Tomb Raider es claramente la primera de una saga y por eso se toma todo el tiempo que necesita para contarnos el origen de su protagonista. Como siempre, su padre perdido sigue siendo clave en la historia y el motor del relato. A pesar de la fantasía como parte esencial de lo que nos cuentan, hay una apuesta a que las cosas no parezcan un disparate total, como lo era en las anteriores películas o con la lógica de los primeros videojuegos. Desde el primer plano de la película hasta el último (esto dicho sin metáforas) Tomb Raider es generosa con los seguidores del personaje y los juegos. Una tras otra y casi sin hacer ruido dentro de la trama, se suceden todos los guiños posibles para que Lara nos suena familiar y cercana. Las escenas en la casa de empeño (las que tienen más humor) y el final de la película nos hacen creer que la secuela será todavía mejor que este gran regreso a la pantalla grande. Y que, si todo funciona bien en taquilla, tendremos Lara Croft para rato.





 

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