Peliculas

Una Navidad en California

De: Shaun Paul Piccinino

En el gigantesco mercado norteamericano, todos los años hay espacio para películas navideñas de bajo presupuesto y nula calidad artística. Antes del streaming, estos films no llegaban a la Argentina, salvo pequeñas excepciones en los peores canales de cable.

Un par de escenas alcanzan. Los actores parecen salidos de las peores soap operas americanas, la puesta en escena es un dolor de ojos e incluso los más sencillos diálogos están tan mal filmados que los actores parecen haber hecho la escena en dos días distintos, separados entre sí. Los efectos especiales para resolver las cosas más básicas son la alarma que nos grita que hay que sacar la película de inmediato.

Una familia millonaria está interesada en comprar una finca en California porque está interesada en los terrenos. Amy, la dueña de la empresa, no sabe cómo convencer a la joven propietaria del lugar y la única chance que le queda es mandar a su apuesto e irresponsable hijo. Joseph, mujeriego empedernido, recibe el ultimátum de su madre para que aproveche su poder de seducción y convenza a la joven de que venda antes de Navidad. Cuando Joseph llega a la finca, una serie de equívocos le permiten hacerse pasar por alguien que va a buscar trabajo. El resto del guión podría escribirlo cualquiera con sólo haber leído este comienzo. El romance, el humor, las escenas de llorar, todo es obvio y previsible.

Pero para poder decir que una película es horrible de punta a punta es necesario verla completa, no adivinarla. Todo lo que ocurre es lo que una imagina. Hay que sumarle una madre ranchera con una enfermedad terminal, un chofer del joven millonario que se supone es gracioso y una catarata de escenas infames que hace que la película se vuelva eterna.

¿Por qué estas películas tienen éxito? No lo sé, pero ojalá algún día Netflix apunte un poco más alto y limpie su portada de este subcine al que le queda grande incluso la pantalla chica. No la vean.