Peliculas

El último rodeo

El cine mainstream es aquel que marca la tendencia en el centro de la industria cinematográfica. Son películas comerciales hechas por los grandes estudios y ajustadas al gusto de la mayoría. No son ni buenas ni malas películas por esto, simplemente están en el centro del mercado y apuntan a ser las más importantes a nivel taquilla y fama. A lo largo de los años ha existido un cine alternativo, fuera de ese mainstream, hecho con menos presupuesto y con ideas que no coinciden con la industria. Esto es, muchas veces, sinónimo de cine independiente. También se puede hablar de un cine de resistencia que no se deja domesticar por el sistema. Una vez más, esto no hace que las películas sean buenas o malas, simplemente las ubica en un lugar dentro del mapa, o más bien fuera de él. La ironía del cine norteamericano actual es que ese espacio de cine independiente y de resistencia hoy no tiene una agenda progresista con ideas de izquierda, sino exactamente lo contrario. En ese marco, una empresa de cine independiente, Angel Studios, se ha convertido en un espacio de interés para una forma distinta de hacer cine.

Angel Studios, actualmente llamada Angel, es una compañía de cine independiente cuya base está en Provo, Utah, Estados Unidos.  Actualmente dicha empresa centra su producción en historias de orientación religiosa, específicamente cristiana. Aunque las historias no sean abiertamente religiosas, como la serie The Chosen, sus personajes en otras películas y series profesan la fe religiosa. La religión, un tema casi escondido en gran parte de la industria cinematográfica reciente, sólo tiene un espacio notable en esta clase de producciones. Claramente, cubriendo una ausencia que Hollywood intencionalmente ha dejado de lado. En un país cristiano, la mayoría de los personajes de las películas no lo son, o al menos lo tienen oculto en las historias. Por ese motivo es que Angel ha logrado avanzar y cubrir un espacio abandonado por una industria preocupada por otras temáticas y con otra agenda. Insólitamente, le guste a Hollywood o no, Angel es la resistencia hoy en día. El método de recaudar fondos para la realización de películas es aún más transgresor. Mientras que la industria brilla por sus mega presupuestos inflados, que exigen cada vez más dinero para recuperar lo invertido, Angel se financia con crowdfunding de capital, donde los inversores compran acciones de los proyectos, y a través de las suscripciones al Angel Guild, que ofrece acceso a contenido y la capacidad de votar sobre próximos proyectos. Además, utilizan el programa Pay it Forward, que permite a las personas donar para cubrir el costo de las entradas de cine para otros, y la financiación privada tradicional.

El último rodeo (The Last Rodeo, 2025) es uno de los largometrajes más exitosos de Angel Studios. Tiene algunos actores conocidos, un director con experiencia y retrata un mundo despreciado por el cine de la industria del cine en Estados Unidos. Cuenta la historia de Joe Wainwright (Neal McDonough), un excampeón mundial de monta de toros, que tiene que volver a competir para salvar a su nieto, quien necesita una costosa cirugía invasiva por un tumor cerebral que ni sus prestaciones militares ni el seguro de la familia cubren. Enfrentando su doloroso pasado, en el que se rompió el cuello montando un toro, participa en una competición de alto riesgo organizada por Professional Bull Riders, abierta a antiguas leyendas, con un premio de 750.000 dólares. En el camino, reconcilia viejas heridas con su hija, de quien está distanciada y se reencuentra con viejos amigos que dejó atrás luego de haber enviudado.

La película está dirigida por Jon Avnet, el director Tomates verdes fritos (1991), El árbol de los sueños (1994) y Algo muy personal (1996) entre otras películas y también con un extensa carrera como productor y director en televisión. El último rodeo está filmada con un presupuesto limitado y en algunas resoluciones se nota. Neal McDonough y Jon Avnet escribieron, junto a Derek Presley, el guión. Una historia que recorre los lugares comunes previsibles de una historia muy conocida y siempre efectiva y que resuelve, con elementos de fe religiosa, algunas situaciones. Los personajes son creyentes y leen La Biblia, lo que en una época del cine era completamente normal y hoy es una absoluta rareza. El paradigma contemporáneo ha dejado afuera este aspecto de la vida. Aún con sus limitaciones evidentes, la película funciona y emociona. Se eleva como algo tan distinto que sorprende y termina obteniendo la victoria final gracias a la convicción de todos aquellos que participaron de la realización. Creer en lo que se hace también es válido.