Encontrar un truco para que lo viejo se vea como nuevo. Sorprender con lo conocido, dar lo mismo pero de una forma distinta. Novocaine es una película que logra ese simple cometido y que también encuentra el tono exacto para ser intensa, divertida e inteligente. Las cosas simples que se disfrutan cuando alguien da en el clavo, como ocurre con esta comedia de acción. Nathan Caine (Jack Quaid) es un joven introvertido, tranquilo y amable que ha nacido con un extraño trastorno genético que le hace inmune al dolor físico. Por ese motivo, este empleado bancario, ha creado un mundo de reglas que lo protejan de los muchos riesgos que suponen para él muchas cosas de la vida cotidiana. Cuando conoce a una joven llamada Sherry Margrave (Amber Midhunter) empieza a sentir el deseo de salir de su ostracismo y arriesgarse un poco. Entonces ella es tomada como rehén por un grupo de asaltantes de bancos y Nathan no dudará en salir al rescate. Aunque no tiene habilidades adquiridas para acometer semejante misión, su inmunidad al dolor lo convierte en un cazador implacable.
Jack Quaid realiza acá una actuación consagratoria. Un tonto inocente que es capaz de cualquier cosa, un héroe que tiene más inconciencia que valentía, todo encaja perfecto para el actor que brilla como comediante y también implacable vengador. Una versión ligera y sin nada de solemnidad de una estructura que hemos visto infinidad de veces y que aquí se ve completamente renovada. Lo mismo para los roles secundarios, todos excelentes. A pesar de la comedia, claro, también hay, como se puede imaginar, una alta dosis de violencia. El protagonista no siente el dolor, pero el espectador sí lo sentirá, porque no faltan momentos graciosos pero a la vez sangrientos. No todo es comedia, pero el tono general tiende a la ligereza, aún con los momentos dramáticos que la trama ofrece.

