Parking (Argentina, 2025) es supuestamente una comedia de acción. Tiene varias escenas malas de acción, pero definitivamente no tiene un solo momento gracioso. Una de esas películas cuya existencia resulta incomprensible y su realización es una calamidad desde el inicio. No es necesario ver más de diez minutos para entender su total falta de valor, pero hay que verla completa para confirmar que no tiene solución. Nada funciona, todo es tortuoso para quien se atreva a mantenerse frente a la pantalla.
Mateo (Marc Clotet)es un joven experto en informática a punta de recibir una condena bajo arresto domiciliario que inicia su primer día de trabajo en el turno nocturno de un estacionamiento. Su intención es fugarse, pero todo se complica cuando aparece Lara (Eugenia Suárez), una misteriosa mujer, que abona por un espacio para pasar la noche un minuto antes del cierre. Ambos quedarán atrapados en el estacionamiento de varios pisos, siendo testigos de un asesinato y teniendo que escapar de ese espacio que se ha convertido en una especie de laberinto sin salida. Toda la película transcurre casi en su totalidad en el estacionamiento, un lugar en el que a veces hay señal de teléfono y a veces no, según lo necesite el guión.
La locación es ideal para generar buenos momentos y el cine de los setenta y los ochenta lo ha demostrado. Pero lo mal filmado que está todo, incluso las escenas más ambiciosas, impiden que exista un solo instante de disfrute. Premio aparte merecen las actuaciones, algo que suele fallar con especial énfasis cuando una película está a la deriva. Clotet y Suárez pelean por saber quien trabaja peor. Ella gana de manera rotunda, pero él se esfuerza bastante. Hay algunos autos clásicos muy lindos. El final, por supuesto, es aberrante. Todo se resuelve en menos de noventa minutos, aunque todos terminemos pidiendo la hora.

