Joe contra el volcán (Joe versus the Volcano, Estados Unidos, 1990) es una película escrita y dirigida por John Patrick Stanley, cuyo antecedente más cercano e importante era el guión ganador del Oscar de Hechizo de luna (Moonstruck, 1987). Está producida por Amblin, es decir Steven Spielberg, Frank Marshall y Kathleen Kennedy y es el primer largometraje de cuatro en los cuales Tom Hanks y Meg Ryan trabajaron juntos. Para los que iban al cine en aquellos años, es fácil recordar el título de la película. Aunque fue un fuerte fracaso de taquilla y crítica, su popularidad se acrecentó con la edición en video. ¿Quién podría resistirse años más tarde a ver una película con esa pareja protagónica?
Basta con ver los primeros cinco minutos de película para entender que Joe contra el volcán fue injustamente menospreciada en su momento. La película pertenece a ese selecto y complicado club de las obras diferentes, aquellas que mueven un poco el mundo del cine mainstream y se arriesgan a un mal recibimiento. Como pasó en toda la historia de Hollywood, la película sufrió cambios y las señales de que sería mal recibida aparecieron pronto. ¡Pero ese comienzo ya merece todo nuestro respeto! El protagonista, Joe Banks (Tom Hanks) tiene un trabajo espantoso que realiza en una empresa que haría temblar de miedo a George Orwell o Franz Kafka. Los ecos de Brazil, de Terry Gilliam, también asoman, pero sin un ápice de su solemnidad ni tono finalmente sentencioso. Joe contra el volcán es una comedia negra, pero es una comedia. La dirección de arte de Bo Welch (el mismo de Batman y El joven manos de tijera) ayuda a que entendamos que no hay interés realista en esta película. Todos avisados, la película atrapa en ese comienzo inquietante pero con Tom Hanks en su gran momento de comediante.
Pronto vemos que Hanks no está solo. Por primera vez hace pareja con Meg Ryan, ya en su apogeo como protagonista imbatible de la comedia romántica. Tres personajes y una voz que se escucha en parlantes hace la actriz. El primer personaje es una compañera de trabajo, luego una frustrada heredera de un millonario y finalmente la protagonista, la otra hija del millonario, que dicho sea de paso interpreta Lloyd Bridges. La pareja es perfecta y la actriz crece de personaje a personaje. Cuando se presenta en la trama por tercera vez se apodera de la pantalla pero sin opacar a Hanks. Y luego la mejor herramienta del buen cine de Hollywood: los secundarios. Dan Hedaya, el mencionado Lloyd Bridges, Robert Stack, Abe Vigoda, Amanda Plummer, Ossie Davis y Carol Kane. La película fluye con alegría al estilo de aquellos años. Oscura y divertida a la vez, con cero chances de terminar siendo angustiante, claro está.
Tom Hanks es el hombre más frustrado del planeta y su trabajo es una pesadilla. Pero cuando un médico le diagnostica una enfermedad rara, absurda e incurable, le aconseja también que haga algo con lo que queda de vida. Un millonario llega entonces con una propuesta, le da todo lo que quiera a cambio de una misión: que viaje a la isla de Waponi Woo, en el Pacífico, a que sea el sacrificio humano voluntario de la tribu arrojándose en un volcán. El millonario necesita un material para su industria que solo está en esa isla. Este sacrificio es una vez por siglo y todo el futuro de la isla depende de ello. Sin nada que perder, acepta.
La película disfruta de su tono de comedia existencialista y el camino del protagonista desde la agobiante escena inicial hasta la disparatada conclusión en la isla. Tiene al menos una docena de chistes brillantes, sutiles y en muchos casos absurdos a más no poder. En algún momento se observa que se adelanta a las mejores virtudes de la comedia americana que está recién naciendo, pero sin renunciar a la década del ochenta a la que en muchos aspectos pertenece. Joe Banks es una persona generosa y se gana su premio escena tras escena, en un camino de autoconocimiento que encuentra maestros y contrapuntos que le muestran donde podría estar la felicidad y donde no. Pero también es buena en gags. La compra de las valijas para el viaje es una escena para la antología de la comedia. El vendedor, interpretado por Barry McGovern, es uno de esos hallazgos que no deben subestimarse. La escena es también guión y dirección. John Patrick Stanley pone en su guión mil detalles que van construyendo la historia y esa escena es fundamental para la trama.
Hay una escena donde Tom Hanks viaja a Los Ángeles antes de emprender el viaje y comenta: ¡Nunca estuve en L.A. antes! ¿Y qué te parece? Le contesta Meg Ryan. Se ve falsa, ¡me encanta! Le dice él. Joe contra el volcán se ve falsa en el buen sentido. Está filmada, fotografiada y armada como una película de la Edad de Oro de Hollywood. Combina humor negro y comedia romántica sin problemas. Fue mal recibida en su momento, pero hoy es una película muy querida, una de esas zonas seguras a las que volver cuando las películas actuales no convencen.

