Cine Clasico

Flesh for Frankenstein

Flesh for Frankenstein (Italia/Francia, 1973) es una película de culto basada, aunque no lo declare, en los personajes creados por Mary Shelley. Está dirigida por Paul Morrisey, cineasta americano conocido por su asociación con Andy Warhol, que aquí oficia exclusivamente como productor, más allá de que a la película se la haya estrenado en algunos países con el título de Andy Warhol´s Flesh for Frankenstein. En castellano se la conoció como Carne para Frankenstein. Fue filmada en Serbia, Italia y las escenas de interiores se filmaron en los estudios Cinecittà. Entre los productores, además de Warhol, estuvo Carlo Ponti, aunque su nombre no aparezca en los títulos. Lo mismo pasa con Tonino Guerra, el legendario guionista de Michelangelo Antonioni, Federico Fellini y otros grandes maestros. Guerra, como Ponti, ayudaron al proyecto. El guión final fue firmado por el propio Paul Morrisey.

El Barón von Frankenstein (Udo Kier) está obsesionado con la idea de crear una raza serbia superior y para hacerlo tiene como plan dar vida a una primera pareja que comience dicho camino. Tiene dos hijos y descuida a su esposa/hermana Katrin (Monique van Vooren) ya que toda su energía, incluida la sexual, está enfocada en sus creaciones. Su asistente, Otto (Arno Juerging) lo ayuda a conseguir los cuerpos para los experimentos. Al comienzo vemos una pila de cadáveres con sus intentos fallidos. Para que la raza superior se forme ha buscado una joven (Dalila Di Lazzaro) y un joven, que logra completar cuando consigue la cabeza de un joven jornalero (Srdjan Zelenovic). Su mayor problema es que no logra que su monstruo masculino se interese realmente por el femenino. Ignora que el cerebro que ha elegido tiene preferencia por otro joven trabajador, compañero de él, Nicholas (Joe Dallesandro). Ignorando que su amigo muerto ha sido víctima del Barón, se acerca a la casa para buscar trabajo y la Baronesa lo convierte al instante en su amante. A su vez, el propio Barón ha satisfecho su propio deseo con el cadáver aún no vuelto a la vida de la joven elegida para su nueva raza.

Si el resumen de la película no alcanza para anunciar la mezcla de horror gore con comedia camp, entonces basta describir los momentos más delirantes, incluyendo el sublime final, para darnos cuenta de que esta rara adaptación de Shelley es también una de las más interesantes. Originalmente se la pensó en 3D pero fueron pocos los lugares en los que se estrenó así y luego con el tiempo, ya no se ha exhibido casi nunca así. Por lo explicita que es en la violencia y el sexo, la película recibió una clasificación de X en varios países, aunque años más tarde se la volvió a clasificar. Es verdad que es uno de los títulos más salvajes sobre estos personajes, así como también es real que se estrenó un año antes que la obra maestra de Mel Brooks El joven Frankenstein. Pero en el transcurso de dos años se realizaron media docena de películas sobre el texto de Mary Shelley y/o sus personajes.

La película fue escandalosa en su momento y su versión completa no circuló tanto como la versión cortada. Hoy, como suele pasar, la película sin cortes es la más fácil de conseguir. Necrofilia, incesto, amputaciones, decapitaciones, violencia y sexo en casi todas las escenas. Un festival de sangre que, como suele pasar con el cine gore, cae la mayor parte del tiempo del lado de la comedia. Es la película de Frankenstein que Paul Morrisey tenía que hacer, la que representaba todos esos años de contracultura y estallaba finalmente en un falso largometraje comercial que fue a través del morbo que logró su mayor éxito. Venderlo con el nombre de Andy Warhol también ayudó. Los actores con capítulo aparte. Está la musa inspiradora de la factoría, Joe Dallesandro, que parecía más destinado a convertirse en la criatura que su amigo. Y por supuesto Udo Kier, que con treinta y nueve años juega su personaje al máximo. Sin llegar a los trucos de viejo lobo de mar de su filmografía posterior, sus ojos llamativos acá son el espejo de un alma perversa y su absoluta desmesura es la forma exacta con la que construye el personaje. El final lo encuentra protagonizando uno de los momentos más elevados de la historia del género. En el medio ha mostrado que su inmoralidad es total. Más cerca de Josef Mengele que del original Victor Frankenstein, su creación es un hallazgo en sí misma. Mientras tanto, sus pequeños hijos lo observan todo.

Este largometraje tiene apuntes que bien pudieron ser guía para el guión de Mel Brooks de El joven Frankenstein así como también para versiones posteriores. Las películas de la Hammer son La novicia rebelde al lado de esto. la belleza de las criaturas pudo haber sido tomada por Guillermo Del Toro para su versión del 2025. Y si no lo fue, igual ese es un punto en común. Una segunda película fue hecha por el mismo grupo y tuvo a los dos actores de regreso en el género: Sangre para Drácula (Blood for Dracula, 1974). Udo Kier, claro, hace de Drácula. Pero volviendo a Frankenstein hay que resaltar el hecho de que ofrece un sangriento entretenimiento, también tiene una mirada del mundo. Una muy amarga y desoladora, pero mirada al fin. Frankenstein, el creador, nunca fue tan siniestro ni violento como acá, pero a la vez tampoco fue tan exagerado, desmesurado y melodramático. El plano final ya es, también, parte del terror en la pantalla grande. Un clásico escrito en 1818 pero que siempre supo ser aprovechado para realizar películas originales. No para todos los estómagos, pero definitivamente Flesh for Frankenstein vale la pena, no hay otra película igual.