Atrapado robando (Caught Stealing, Estados Unidos, 2025) es una película de acción ambientada en la década del noventa dirigida por Darren Aronofsky cuyo título se refiere al robo de bases en el béisbol. Su protagonista es Hank Thompson(Austin Butler) un joven con un futuro prometedor en el deporte que tuvo que dejarlo a partir de un accidente que tuvo. Lucha contra el alcohol pero su pareja, Yvonne (Zoë Kravitz) parece que va a sacarlo del vicio. Ella, un vecino amigo y su madre (Laura Dern) son sus vínculos principales. Pero todo cambiará de golpe y Hank quedará en medio de una turbulenta trama de criminalidad, perseguido por diferentes grupos y sin información suficiente para saber por qué todos lo buscan.
Llegar a ser un director premiado y reconocido como lo es Darren Aronofsky y que unánimemente todos digan que tu nueva película es una copia del cine de Guy Ritchie debe ser algo molesto, pero sí todos lo dicen por algo será. Los personajes secundarios raros, cómicos o absurdos mezclados sin sentido es una característica que en las últimas décadas se asociada Guy Ritchie, pero desde el inicio del cine han aparecido esta clase de elencos, desde el western al policial negro, desde el terror a las aventuras, Ritchie no inventó nada, sólo le puso su sello y su estilo, lo que no es poco decir, pero tampoco lo convierte en un genio. Aronofsky queda todavía por detrás en ese caso. Ni hablar si se trae a la conversación a los Hermanos Coen o a Quentin Tarantino, cineastas que han pensado en serio el cine de género. Incluso la fallida comedia policial argentina Solo se vive una vez (2017) se parece más a Atrapado robando que a Guy Ritchie.
Al protagonista, su novia y su amigo Russ (Matt Smith), un punk británico, se le suma una agente de narcóticos (Regina King), dos matones rusos, un matón puertorriqueño (Bad Bunny), un gato de mal carácter, dos hermanos gángsters jasídicos, Lipa y Shmully Drucker, (Liev Schreiber y Vincent D’Onofrio) y varios personajes más interpretados por actores conocidos. Una película donde Liev Schreiber y Vincent D’Onofrio interpretan a dos hermanos jasídicos y no es una obra maestra, claramente tiene algún problema. Y posiblemente el problema sea la falta de convicción del director. A pesar de que hay escenas con buen ritmo y el guión tiene varias buenas sorpresas, la película se repite, se estanca y se agota por momentos. Para peor, Aronofsky quiere recordarnos que es un autor serio y pone algunas de las cosas más cercanas a su corazón, como un inodoro tapado o un vómito a cámara contra un vidrio para que se vea completo. Lo mal que está Austin Butler no ayuda nada, pero el resto del elenco se defiende, en particular Liev Schreiber y Vincent D’Onofrio, quienes si no fueran tan malvados, merecerían tener una película para ellos solos.

