Peliculas

Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out

Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out (Wake Up Dead Man: A Knives Out Mistery, 2025) es la tercera entrega de la serie de películas de Knives Out (2019) cuyo título local fue Entre navajas y secretos. La traducción se hizo sin calcular el éxito que la película tendría. Por eso ya en la secuela se mantuvo parte del título en inglés. Glass Onion: un misterio de Knives Out (Glass Onion: A Knives Out Mystery, 2022) fue la infame segunda parte, una película que descubrió que no importa que tan horrible sea una secuela, la inercia logrará que el público siga, mucho más en el streaming. Lo mejor que tenía esa película era la certeza de que una tercera parte no podría jamás ser peor. Y es así, Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out no es peor. Es tan larga y finalmente decepcionante como su predecesora, pero al menos en la primera parte mantiene el interés.

El detective Benoit Blanc (Daniel Craig, ya insufrible) se une al joven, honesto y atormentado sacerdote Jud Duplenticy (Josh O’Connor) para investigar un crimen totalmente imposible en la iglesia de un pequeño pueblo que tiene una terrible historia. El cura es el principal sospechoso por ser el último en llegar a la congregación y por su pasado asociado al boxeo y a un carácter irascible. Lo que sigue, claro, es un misterio policial en la línea del whodunit, el género en el cuál Agatha Christie supo crear un sinfín de historias. Pero si la propia maestra del género se encontró más de una vez en situaciones que podían parecer repetitivas, imaginen lo que pasa acá, en una tercera entrega de una saga de Netflix. La simpatía del primer film, algo aplastada por la necesidad de lucirse de su director Rian Johnson, acá ya no tiene más nada para ofrecer. El guión busca en un inicio algunos trucos narrativos para mantener la atención y sorprender, pero inevitablemente toda película de este género se define en su último tercio, algo particularmente complejo en estas historias.

Y el último tercio es todo lo decepcionante que uno imagina si se pone a imaginar algo decepcionante. Todo deja de interesar, las explicaciones no son interesantes ni divertidas y la situación se alarga, como siempre en esta saga, por demás. Insólita la duración de las tres películas. Tal vez el elenco con tantos actores famosos obliga a realizar más planos de cada uno, pero incluso con esa excusa la película se pierde en su regodeo. Claro que hay temas y preguntas nuevas, que la religión, la fe, la racionalidad, todo está puesto sobre la mesa. Pero Agatha Christie e incluso las adaptaciones hechas por Kenneth Branagh eran más complejas a la hora de poner al detective frente a estos conflictos. Las películas de streaming son los nuevos telefilms, pueden ser mediocres sin consecuencias. Más caros, eso sí, pero tibios e irrelevantes, porque el espectador en su casa es menos exigente. Cuando en un par de años llegue la cuarta película volveremos a comparar todas y a decir cosas parecidas. Es casi imposible que en algún momento este personaje y estas historias nos vayan a sorprender. Nos estamos conformando cada vez con menos.