Anaconda (1997) es una película de aventuras y terror dirigida por Luis Llosa y protagonizada por Jennifer López, Jon Voight, Ice Cube, Eric Stoltz y Owen Wilson. Aunque la película fue mal recibida por la crítica y no tomada muy en serio por el público, igual fue un enorme éxito de taquilla y se convirtió con los años en una película de culto. Cuando se estrenó, nadie salía pensando que acaba de ver un gran film, pero incluso con sus ridiculeces, algo diferente tenía. Es posible que su mezcla de película clase A de Hollywood y sus locuras clase B del viejo cine de monstruos de la naturaleza fuera el secreto.
Un equipo de filmación rueda un documental sobre los shirishamas, una tribu indígena amazónica desaparecida hace mucho tiempo. El equipo está formado por la directora Terri Flores (Jennifer López), el camarógrafo y amigo de la infancia Danny Rich (Ice Cube), la directora de producción Denise Kalberg (Kari Wuhrer), el novio de Denise e ingeniero de sonido Gary Dixon (Owen Wilson), el narrador Warren Westridge (Jonathan Hyde), el antropólogo profesor Steven Cale (Eric Stoltz) y el capitán del barco Mateo (Vincent Castellanos). El grupo se encuentra con el cazador de serpientes paraguayo varado, Paul Serone (Jon Voight), quien los convence de que puede ayudarlos a encontrar a los shirishamas. La mayoría del equipo se siente incómodo con Serone y los espectadores tienen la información visual de que Mateo y él se conocen bien y tienen un plan. En ese plan, claro, está la anaconda del título.
La película se mueve de manera clara entre la búsqueda de clásicos como Tiburón (1975) y El monstruo de la laguna negra (1954) y se anticipa al furor del cine clase Z de monstruos varios de la naturaleza. También, porque es gratis, se da el lujo de citar a Fitzcarraldo (1982) de Werner Herzog. Filmada parcialmente en Manaos, Brasil y parcialmente en Los Ángeles, a la película se le nota el cambio de luz y ambiente de un momento a otro. Y todo en el relato es así, cambiante, desprolijo, alocado. Tiene decisiones raras y situaciones que muestran posibles caos en la producción. La escena inicial, nada menos que con Danny Trejo, emula a Tiburón, pero sin nada de su encanto o potencia visual. Hay un puñado de momentos con suspenso y aventura, por suerte algunos de los mejores hacia el final, lo que no es poco decir en esta clase de títulos.
El elenco es demasiado lujoso pero no todos tenían la fama que fueron sumando luego. Jennifer López está tratada como una verdadera heroína -el personaje masculino que parecía coprotagonista queda postrado en una cama a poco de empezar la aventura- y se juego con la nota de sex symbol sin vergüenza y sin exageración, más allá de detalles de peinado y maquillaje. Pero quien inclina la balanza a favor del culto es Jon Voight, cuyo posible acento paraguayo, si acaso lo intenta, y su exceso de gestualidad y maldad lo llevan a otro nivel. Con él la película pierde cualquier chance de ser en serio y al mismo tiempo se salva de serlo. El gag del guiño de ojo es todo lo que el espectador necesita saber para entender que es Anaconda. A no confundir, no es que de tan mala resulta buena, esa categoría no existe ni existirá jamás. Lo que sí consigue es encontrar un tono y una serie de ideas divertidas para liberar al espectador de cualquier esfuerzo por creer lo que está viendo. Por algo se volvió un film de culto y ha tenido un puñado de secuelas.

