Cine Clasico

Milagro en la calle 34 (1947)

 Milagro en la calle 34 (Miracle on 34th Street, 1947) es uno de los clásicos navideños por excelencia. La película está escrita y dirigida por George Seaton, y el guión se basa en una historia de Valentine Davies. Está protagonizada por Maureen O’Hara, John Payne, Natalie Wood y Edmund Gwenn. La acción transcurre entre el Día de acción de gracias y la Navidad, en la ciudad de Nueva York. Y el centro de la trama gira en torno a un Santa Claus de la tienda Macy’s que dice ser el verdadero Papá Noel. La película fue recibida muy bien en su momento, pero con los años ha alcanzado un estatus aún mayor hasta figurar entre los títulos más valorados y queridos del género.

El mismo año en el cual la película recibió cuatro nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película, otro largometraje navideño también fue nominado al máximo galardón de la Academia. Un enviado del cielo (The Bishop’s Wife) de Henry Koster y Milagro en la calle 34 lograron que fuera el único año de toda la historia del Oscar donde dos films navideños compitieron a mejor película. El año anterior, el clásico navideño más grande de todos los tiempos, ¡Qué bello es vivir! (It’s a Wonderful Life, 1946) de Frank Capra también fue nominada a mejor película. No es arriesgado decir que en los Estados Unidos de la posguerra estas historias de esperanza, amor y comprensión tenían un impacto mucho más fuerte.

La película arranca con el famoso desfile de Macy’s de Acción de gracias, filmado con varias cámaras porque obviamente no podían repetir tomas. Kris Kringle (Edmund Gwenn) es un señor que parece Santa Claus pero está vestido como cualquier otro hombre elegante de aquellos años. Cuando Kringle ve a un empleado personificando a Santa Claus alcoholizado busca urgente a la directora del desfile, Doris Walker (Maureen O’Hara) quien termina contratándolo para personificar a Santa. El vecino de Doris, el abogado Fred Gailey (John Payne) la ayuda con su hija Susan (Natalie Wood) una niña que no cree en Papá Noel. Doris, divorciada, tiene un vínculo cercano con Fred que no se ha concretado. Cuando Susan conozca a Kringle y este le diga, como a todos, que es el verdadero Papá Noel, comenzará un conflicto que terminará en la justicia.

Una de las muchas rarezas de la película es que las dos grandes tiendas de Nueva York,  Macy’s y Gimbel’s son parte de la trama. Ambas pidieron derecho a veto en caso de que no les gustara la película. El estudio aceptó, aunque no había plan B en caso de que dijeran que no aceptaban el resultado. La forma en la que se integran a la historia, con humor e ironía, es brillante. Años más tarde, cuando se hizo la pobre remake de 1994, Macy’s no aceptó que se usara su nombre por respeto a la película original y Gimbel’s ya no existía. En 1999 Macy’s hizo una vidriera especial dedicada a Milagro en la calle 34 y fue inaugurada por Maureen O’Hara, la única sobreviviente del elenco en aquel año.

En Latinoamérica la película se la conoce también como De ilusión también se vive y es interesante que ni en el original, ni esa traducción, se menciona a Santa Claus o a la Navidad. La película, de hecho, se estrenó en Estados Unidos en el mes de mayo, por lo cuál fue intencional esconder que era una película navideña. Cuando llegó la Navidad ya era todo un éxito y de las cuatro nominaciones al Oscar que obtuvo, terminó ganando tres: guión, historia y actor secundario,  Edmund Gwenn. Aunque pueda parecer una película navideña estándar, es mucho más que eso. La forma en la cuál logra convencer a los espectadores de la historia que narra es equivalente a lo que le pasa a los personajes dentro de la película. Su espíritu es navideño, su corazón lo es. Un guión brillante y un elenco sólido permiten que todo funcione más allá del género. Merecida su fama e innecesario ver otras versiones de la historia. Milagro en la calle 34 está a la altura de su fama.