Peliculas

Corazón de caballero

En el policial Revancha-la remake de A quemarropa protagonizada por Mel Gibson- había una idea interesante, más allá de todos los otros méritos de ese gran film. La historia, que transcurría en la década del noventa, estaba contada con una estética de los años 70. A ello se sumaba la recuperación de cierta iconografía del género de fines de los sesenta y principios de los setenta que permitía reforzar las motivaciones anacrónicas del personaje principal. Si el director Brian Helgeland no hubiera hecho esto, el film habría sido inaceptable, pero gracias a esa inteligente operación, Revancha se transformó en una buena película. Problemas en el rodaje impidieron que el realizador terminara el film, pero tanto su versión de la película, como la que llegó a los cines, valen la pena. Al ver Corazón de caballero descubrimos desde la primera escena que el autor de Revancha y el cerebro detrás de sus grandes aciertos es indudablemente Helgeland. Desde hace un par de décadas el cine industrial de Hollywood ha encontrado dificultades para abordar los films de época destinados a todo público. El problema surgió tal vez cuando el artificio del cine clásico fue reemplazado por una forma más “realista” de hacer ese tipo de películas. En los noventa Disney apostó al anacronismo en el humor para conseguir la complicidad de los espectadores en sus películas de animación. Esta elección ombliguista en la que todo el universo posible queda reducido al mundo del espectáculo de los últimos años, se cerraba sobre sí misma y solía arruinar las ideas que daban pie a las películas. Otros films pretendidamente realistas como Lancelot, Corazón valiente y Gladiador resultaban anacrónicos sin quererlo y mezclaban realismo con disparates de todo tipo. La parodia también se sirvió del anacronismo pero con resultados muy poco satisfactorios. Moulin Rouge fue un acierto en ese sentido, pero el musical es un género donde la libertad es ilimitada. Corazón de caballero encuentra el anacronismo perfecto y merece, por eso solo, ocupar un lugar de privilegio en el cine actual. El director muestra las cartas en la primera escena. No va a contar una historia de caballeros medievales con elementos actuales que atraviesan toda la trama; no busca la parodia aunque algunos elementos sean humorísticos y el anacronismo libere al espectador de tener que situarse en la época o descubrir errores en la ambientación. El Medioevo no es muy popular entre los jóvenes espectadores y por esa razón muchos directores prefieren degradar o arruinar sus historias para no perder público. Eso no es otra cosa que una falta de respeto por el Medioevo y por los espectadores. Helgeland sabe que en los relatos medievales hay elementos comunes a las historias que atraen a la juventud actual, ya partir de esa idea consigue hacer una película de deportes donde la disciplina que se practica es la justa de caballería. Para quienes estamos realmente interesados en los relatos de este tipo, una película como esta podía ser, a priori, una pesadilla absoluta; sin embargo, logra acercar con eficacia el universo del Medioevo a los espectadores actuales. La música de Queen es tan anacrónica como lo puede ser una banda sonora de, por ejemplo, James Newton Howard, aunque esta última sea aceptada por convención. El resultado es extraordinario. Corazón de caballero es una experiencia interesante, sí, pero además es una emocionante historia de deporte y una película divertida a más no poder. El casting, concebido también a partir de la idea de anacronismos, es excelente y todos los actores están bien. Algunos personajes, como el de la herrera, habrían resultado forzados en otro contexto, pero aquí están perfectamente integrados. Para todos aquellos que aman el deporte en el cine, no es necesario contar el final pues ya saben cómo termina la película. Y tampoco hay que decir que ese final es absolutamente emocionante. Corazón de caballero es una rareza que corre peligro de ser incomprendida por quienes se autodenominan defensores del Medioevo sin haber leído una página de Chrétien de Troyes. O critican la película por su humor y simpatía, ignorando que esos elementos también existían en los relatos de caballería. Corazón de caballero permite que ese pasado lejano se vuelva cotidiano sin traicionarse ni perder su espíritu original. De este modo, abre una nueva gama de posibilidades para el cine de época y, sin duda, marca un precedente para el cine realizado de ahí en más.