Peliculas

En un abrir y cerrar de ojos

Para el cine siempre han sido complejas las películas construidas con historias que transcurren en diferentes épocas. Intolerancia (1916) de David W. Griffith convirtió a esta clase de guión en un clásico pero en 1923 ya Buster Keaton había aprendido a burlarse de la idea en Las tres edades. Muchos ejemplos siguieron a lo largo de los años y hasta la actualidad. En un abrir y cerrar de ojos (In the Blink of an Eye, Estados Unidos, 2026) de Andrew Stanton es un nuevo ejemplo de esto. Las tres historias que se cuentan son la de una familia Neandertal en la prehistoria, una antropóloga en el 2025 y una misión espacial con una sola tripulante en el año 2417. La suma de las tres historias, claro, da como resultado una reflexión acerca de la condición humana. Ambicioso proyecto, sin duda, pero con un balance muy pobre. Teniendo en cuenta que el director sólo sabe lo que puede pasar en el presente, se ve muy ridículo el pasado y el futuro. No hay arreglo con eso.

La prehistoria en el cine siempre ha sido un problema, salvo que uno decidiera poner a Raquel Welch en bikini y su enorme batido para pelear con dinosaurios. En ese caso todos los manuales de historia y todos los libros de antropología y arqueología debían rendirse a la hermosa locura del séptimo arte. Para lo demás, solo La guerra del fuego (La guerre du feu, Francia, 1981) de Jean-Jacques Annaud logró, en algunos pasajes, resultar algo más atendible. Acá la idea de la familia nunca termina de funcionar y provoca más risas qué emoción o interés. El presente, el segmento más interesante, muestra cómo las pequeñas y grandes angustias son eventos casi invisibles en la larga historia de la humanidad. Y el tercero, sin mucha sofisticación, indica que en el futuro tendremos las mismas angustias e inquietudes que tuvimos miles de años atrás. Kate McKinnon como la solitaria científica con una importante misión espacial es tal vez lo más interesante de una película que toma de muchas otras y no logra, a pesar de eso, crear algo que atraiga.

Es curioso que Andrew Stanton, el director de Buscando a Nemo (2003) y Wall-E (2008), no logre darle a las historias con actores el mismo corazón que le supo dar a sus películas de animación. Su siguiente película es nada menos que Toy Story 5 (2026) un éxito asegurado aunque nada indica que esté a la altura de la trilogía inicial de Pixar. En un abrir y cerrar de ojos es una mala película que tiene los defectos de las malas series. Tres historias a veces son menos que una.