Ver los siete episodios de Hombre en llamas (Man On Fire, Estados Unidos, 2026) es tener un auto confiable y rápido pero estancado en un embotellamiento. Dos de las tres adaptaciones de la novela de A.J. Quinnell publicada en 1980, eran dignas películas de acción en dos estilos distintos. La primera, de 1987, estaba protagonizada por Scott Glenn y dirigida por Élie Chouraqui. Está película se llamó en Argentina Una razón para vivir. La segunda versión la filmó Tony Scott en el 2004 y la protagonizó Denzel Washington. A Scott lo habían tenido en cuenta para la película anterior, pero por ser relativamente nuevo finalmente no consiguió estar al frente de la adaptación. Una tercera versión se hizo en la India y la protagonizó el legendario Amitabh Bachchan. La serie, claro, intenta aprovechar la fama de la película del 2004, claramente la más conocida de todas. Pero el formato de serie lo hace casi imposible, por lo cuál la adaptación es muy libre y el título es en realidad por lo que están pagando derechos. Y no, claro, no tiene ninguna de las virtudes que hicieron a la película de Tony Scott un clásico. En el 2004 podíamos analizar sus méritos, en el 2026 queda claro que era una gran película. La serie confirma que no es fácil contar una historia y que hacerlo estirando la idea le quita una gran parte de la fuerza dramática que el concepto original poseía.
La serie tiene un prólogo que ocurre cuatro años antes de la acción principal. En la Ciudad de México el mercenario de elite y agente de la CIA encubierto John Creasy (Yahya Abdul-Mateen II) ve como la misión que está haciendo con su equipo es una emboscada y él termina siendo el único sobreviviente. En el presente se ha entregado al alcoholismo, el aislamiento y el estrés postraumático lo lleva al límite de no querer vivir más. Su viejo amigo de las Fuerzas Especiales, Paul Rayburn (Bobby Cannavale), lo visita en el hospital y lo convence de mudarse a Río de Janeiro para trabajar investigando un complot terrorista contra el presidente actual antes de las elecciones. Ya en Río conoce a una mujer local llamada Valeria Melo (Alice Braga) que se convertirá en su aliada y forma un vínculo con Poe (Billie Boulet), la hija adolescente de su amigo. Creasy es inicialmente rechazado por no parecer estar a la altura del trabajo, pero cuando un atentado terrorista sacude a la ciudad, él será el único capaz de resolver el caso a la vez que será también el único que puede proteger a Poe, única testigo que podría dar con los culpables.
La diferencia entre siete episodios y una película es obvia y la serie, que podría tener más temporadas, lo confirma a todo nivel. La adaptación de la historia es muy libre por lo que no se libera en cierto modo de las comparaciones. Pero al elegir el título y algo de la estructura, igual se lo vamos a reclamar. Esta serie es como la película pero con conciencia social. Es decir, pierde por completo el centro poderoso y sólido de la relación entre el guardaespaldas y una niña y el vínculo entre el protagonista y la joven adolescente, es una cosa más entre varias. Hay toda una subtrama de aliados con las favelas, con algunas obvias conexiones con Ciudad de Dios. Mostraba a la gente buena que vive allí y demonizar a todo aquel que sea de clase media para arriba es una de las bajadas de línea del guión. Está bien, el poderoso debe ser el villano porque así funcionan los relatos de héroes, pero el problema es que se dispersa el drama al agregar personajes y caer en giros de la trama muy previsibles.
Aunque la narración se mueve de forma prolija y eficiente, da un poco de pena ver tanto presupuesto invertido, tantas personas trabajando y tanto tiempo dedicado de realizadores y espectadores. La historia ya se contó y se contó mejor. No sólo se paran sobre los hombros del talento de otra gente, sino que además nos sacan siete horas para narrarlo. El actor, por otra parte, no tiene ni un solo instante de credibilidad. Definitivamente no da con el personaje. Tal vez sea un tema de guión, pero por su línea de trabajo resulta demasiado suave a la hora de resolver los problemas.

