En coma es el nuevo engendro creado por Netflix. Es la suma de todos los males y el termómetro del mal estado de las narraciones audiovisuales. No está pensada como serie, ni como película, ni como historia. Solo es un experimento para embaucar al espectador y someterlo a la misma crisis nerviosa que produce estar scrolleando todo el día en tik tok. Es vender paco para competir con más paco. A nadie le importa lo que cuenta la serie ni para qué existe. Creación de contenido y cooptación de espectadores a cualquier precio. Pero luego de este enojo inicial, digamos que no hay nada para ver, que como todo experimento fallido le pertenece más a un laboratorio que a la venta al público.
Su formato no solo es bobo, sino que además es ideal para la nueva forma de cubrir cine y series en los medios. Todos, casi todos, se han convertido en gacetilleros, repetidores de informaciones dadas por los que hacen las películas y realizadores de notas escritas con inteligencia artificial. Como y su formato de episodios breves, es ideal para una nota vacía y boba, de esas que buscan el click a cualquier precio. Notas vacías sobre series vacías para lograr que la gente entre, sin importar otra cosa. En la década del cincuenta, con la televisión compitiéndole al cine, se buscó explotar el Technicolor al máximo y sumarle el Cinemascope. Hubo un primer intento fuerte de imponer las películas 3D y surgió el Cinerama. A pesar de ser recursos formales para convencer espectadores, fueron utilizados para realizar algunas obras maestras que aún hoy se disfrutan y valoran. ¿Alguien imagina a una persona hablando de Coma el martes que viene?
En coma es una serie colombiana con episodios breves, muy cortos, que van de los tres a los cinco minutos. Por eso si ustedes ven que la serie tiene cincuenta episodios, no piensen que es una telenovela. Bueno, lo es, de algún modo es una telenovela para idiotas incapaces de seguir un hilo por más de dos minutos. Los micro dramas verticales, pero en horizontal. Por ser horizontal puede utilizar la pantalla dividida, eso sí. Y un nuevo misterio: los episodios de tres minutos se vuelven largos. Cuando uno alimenta a una bestia, el hambre será cada vez mayor. Un caída al vacío.
La protagonista de En coma es Anabel, una mujer que cae en estado de coma supuestamente irreversible después de sufrir un violento ataque armado seguido de una explosión. Mientras su cuerpo permanece inconsciente en la camilla de un hospital, sus enemigos más peligrosos inician una búsqueda para encontrarla y silenciarla de manera definitiva. El giro que le da vida a toda la trama llega con Rafael, un enfermero del hospital que tiene la capacidad de escuchar a los muertos. Juntos, deberán entablar una carrera contrarreloj para descubrir y exponer la conspiración detrás del atentado, mientras la trama va también descubriendo el oscuro mundo del robo de órganos.
Los episodios saltan a toda velocidad, pero lo único realmente veloz es el salto entre episodios, el resto es más bien alborotado. Está pensada esta estructura para que el espectador cierre y abra su atención cada pocos minutos. La serie fue pensada, como otras, con episodios de diez minutos, pero luego se llegó a la conclusión de que era mejor poner cada capítulo más breve. Está filmada como adelanto del próximo episodio aunque no lo sea, es decir todo muy breve y emparchado. La idea debe ser que no podamos detenerla, pero alcanza con salir y perder el tiempo con algo más digno. Una telenovela mala dividida en muchas partes. ¿Así serán las series del futuro? Una invitación perfecta para dejar de ver las novedades del streaming.

