Digger (2026) es un desastre construido por dos errores básicos en la apreciación del cine contemporáneo. En primer lugar el haberle hecho creer a Alejandro González Iñarritu que era un genio. Ganador de dos incomprensibles premios Oscar a la mejor dirección, él en sí mismo es motivo suficiente como para no creer nunca más en los premios. Y en segundo lugar, el haberle hecho creer a la máxima estrella de cine de las últimas tres décadas que no era un genio. Tom Cruise es un actor fuera de serie y la falta de prestigio de sus mejores películas no es culpa de él Así que resumiendo: el mesianismo ridículo de un director sobrevalorado y la desesperación inmerecida de una estrella en busca de premios termina dando uno de los bochornos más sonoros del año. No de la década, porqué difícil que alguien sostenga en su memoria esta película. No es la peor película de Iñarritu, porque ahí la competencia es muy dura, pero sí está en el podio de lo peor que ha protagonizado Tom Cruise en toda su carrera. Lo sentimos mucho por Tom y a la vez esperamos no volver a ver otra película de Alejandro, con esta es suficiente.
Digger comete un error de base y es coquetear con Dr. Strangelove (1962) de Stanley Kubrick. La sátira burda creada por un grande del cine ahora en manos de cuatro guionistas, uno de ellos el director de esta poco inspirada películas inspirada en el clásico de la comedia política de la década del sesenta. Hay tantas cosas malas en Digger que vamos a sacar a Kubrick del medio, haciendo como que no nos dimos cuenta de las referencias burdas e irrelevantes. ¿Pasamos por alto el afiche de Opening Night (1977) de John Cassavetes que aparece en un momento? Bueno, seamos benignos con eso también.
Digger Rockwell (Tom Cruise) es un multimillonario magnate petrolero cuya compañía produce un desastre en Groenlandia que puede llevar a la destrucción de parte de la humanidad. La película se centra en él y su relación con Copson (John Goodman) el presidente de Estados Unidos, con quién habla de igual a igual. Toda la esfera del poder americano se reúne para ver como resuelven la crisis, si acaso tienen una chance de hacerlo. Todos, claro, son miserables e idiotas. Salvo el científico Ganesh (Riz Ahmed) que advirtió del desastre y que quiere decirle al mundo la verdad. Todo en tono de sátira política. Quién vea la película tal vez no lo note, pero la sátira es una forma de comedia. Las chances de reírse con esta película son cero. Menos que cero. Es posible incluso que la siguiente comedia que vean, cualquiera sea, no les cause gracia, debido a las secuelas de la masacre que le hacen al humor en Digger.
Digger son dos películas y por eso el cartel de evitar spoilers al inicio. Mismo cartel que les pongo yo acá, aunque no sea uno de esos guiones con vuelta de tuerca al final, simplemente algo que nadie avisó y ocurre en la primera media hora de película. Avancemos luego de haber avisado. Digger se descubre como una obra de teatro, una de culto, que trata sobre hechos reales ocurridos décadas atrás. Aunque da pistas, la película esconde eso un rato y luego lo expone. Así que Tom Cruise es en realidad Curtis Markson y es el protagonista de una obra de teatro a punto de estrenarse. Todo lo que vimos no es otra cosa que las escenas de dicha obra ensayadas. Claro que están filmadas como una película, aunque sí es cierto que están en sofisticados decorados, pero decorados al fin. La sátira ambientalista anti norteamericana dirigida por el mexicano González Iñarritu es en realidad una obra de teatro famosa que relata el verdadero desastre ocurrido antes en el mundo. Digger no es la película pésima que creíamos, sino que es una película pésima y además asquerosamente pretenciosa. Cree que se pone por encima incluso de sus intenciones de superioridad iniciales y salta a la categoría de obra maestra. Los guionistas y el director están más lejos de la realidad que los personajes que ellos mismos crearon.
Tom Cruise quiere un Oscar. No el honorario, sino uno de competencia, porque nuestro querido Tom es competitivo. Nadie ama el cine más que él, pero esta búsqueda lo ha traído hasta las puertas de un fan del teatro que se cree mejor que toda la industria de Hollywood. Le regala, o tal vez lo acordaron, un plano extenso con un discurso de Digger para cortar y llevarlo a la temporada de premios. Aunque en ese momento ya sabemos que es teatro, igual se ve burdo y subrayado de manera espantosa. La actuación de Sandra Hüller, por otro lado, es la peor actuación de su carrera y de todo el año. Tom Cruise es versátil y lo da todo, como siempre, pero para el resto del elenco la dirección de actores se nota que ha sido marcada de forma grotesca. Si van a no ver una película este año, empiecen por Digger, no se van a arrepentir de no haberla visto.

