Anaconda (China, 2024) es una remake poco conocida en occidente de la película de 1997 protagonizada por Jennifer López. Se las ingenia para conseguir un estilo propio, cambiar varias cosas y seguir adelante de manera digna. La película se estrenó en China en el 2024 e internacionalmente en enero del 2025. No sería raro que llegara a las plataformas durante el 2026. Por supuesto que el salto tecnológico en esas décadas ha sido tan grande que hoy cualquiera que tenga el dinero puede tener su anaconda digital clase A. Desde el inicio la película apuesta al suspenso, la tensión y el exceso. No tiene demasiado humor accidental, pero si personajes puestos como alivio cómico. A la anaconda esto no le importa y busca almorzarse a todos, serios o cómicos. Es raro que justo antes de la nueva película americana de Anaconda se haya dado lugar a este largometraje chino, pero también es cierto que ambos films son espectacularmente diferentes entre sí. Sí hay una embarcación en un río, sí hay un villano con un plan diferente al de los protagonistas y sí, claro, está la anaconda del título, aunque técnicamente, al estar en el sudeste asiático, deberíamos estar hablando de una pitón. Es posible que se trate de una pitón (digital) interpretando a una anaconda (digital también). Le llamaremos anaconda por respeto a la franquicia, con perdón de los zoólogos.
Una compañía de circo en decadencia es engañada por su antiguo socio mientras emprende una gira por Tailandia. Durante el viaje a través de la selva del sudeste asiático, se enfrentan a los ataques de una serpiente gigante. En el camino conocen a un hombre misterioso llamado Jeff, quien se ofrece a ayudarlos, pero pronto descubren que en realidad es un cazador furtivo. Mientras buscan el barco de Jeff, deberán enfrentarse a luchas de vida o muerte tanto contra la serpiente como contra el propio Jeff. Como la tecnología ahora lo permite, hay víboras y serpientes en cantidades industriales. Un espectador fóbico definitivamente la pasa muy mal con esta remake china. En ese aspecto la película consigue crispar los nervios y generar tensión.
Tiene los excesos y las ridiculeces que desde el film de 1997 son inevitables. Si hay que esperar a que una de estas serpientes constrictoras haga la digestión, la película no avanza más. Para sumar más angustia hay un niño en la trama, lo que vuelve más desesperante algunas escenas. La película tiene un comienzo potente dentro del estilo del cine chino, es decir que las actuaciones y algunas situaciones pueden no ser tan habituales para el público occidental. Pero si entendemos que el film de 1997 no era ninguna maravilla, hay que aceptar con alegría esta remake hechas con ideas y energía de sobra. La duración de la película es lo suficientemente breve como para que cuando se desgasta el interés y todo se vuelve repetitivo, la historia se termina sin más vueltas.

