Cine Clasico

Cabalgata infernal

Cabalgata infernal (The Long Riders, Estados Unidos, 1980) es uno de los grandes westerns de la década del ochenta y un clásico indiscutible dentro de la historia total del género. Está dirigido por Walter Hill y coescrita y coproducida por los hermanos Stacy y James Keach, quienes en la película interpretan a Frank y Jesse James respectivamente. La película es famosa porque los roles principales de la trama están interpretados por hermanos. A los Keach se le suman David, Keith y Robert Carradine, como los Youngers, Randy y Dennis Quaid como los Millers y Christopher y Nicholas Guest como los Ford. Tan sólida era la intención de hacer un casting de hermanos que otros hermanos de cine fueron parte del proyecto previamente, como los Bottoms y los Bridges.

El proyecto de la película era contar la historia de la banda de los James-Youngers, un grupo de forajidos que durante veinte años se dedicaron al robo de bancos, trenes y diligencias en el estado de Missouri. Fueron legendarios en su momento y entraron en la historia, pero a partir del cine se convirtieron definitivamente en parte de la mitología cinematográfica del western y fueron retratados en muchas ocasiones en cine y televisión. Stacy Keach y su hermano llevaron adelante esta producción que en un comienzo no fue bien vista por el truco de contratar a todos hermanos. El primer director al que se aproximaron fue George Roy Hill, el director de Butch Cassidy (1969) pero este no estaba convencido de la idea. Finalmente el realizador que quedó a cargo fue Walter Hill, quién ya había hecho tres grandes largometrajes: Hard Times (1975), The Driver (1978) y The Warriors (1979). El resto de la filmografía de Walter Hill giraría alrededor de los géneros, muchas veces westerns o películas asociadas al género.

Luego de finalizada la Guerra Civil (1861-1865) varios jóvenes sureños que pelearon en el bando derrotado se niegan a aceptar la situación y muchos viven una vida de delincuencia con la actitud y el pensamiento de que el bando ganador sigue siendo su enemigo. En ese ambiente la banda de los hermanos James y los hermanos Younger es tratada con una mirada complaciente por parte de la sociedad, mientras que la agencia de detectives Pinkerton comienza una persecución para terminar con la banda.  La película no se dedica a juzgarlos, pero como en toda banda hay personajes más violentos, incapaces de controlarse, cobrándose víctimas inocentes sin dudarlo. Cabalgata infernal tiene elementos revisionistas, pero en su corazón es un western puro, sin comentarios políticos, ni demagogias ideológicas como las que había en la década previa y hay actualmente. A pesar de ser violenta y dramática, Cabalgata tiene algo del espíritu de amor al género que se vería cinco años más tarde en Silverado (1985), de Lawrence Kasdan.

La película tiene muchas y buenas escenas de violencia donde Walter Hill despliega toda su maestría como director. Por momentos su estética recuerda a la de Sam Peckinpah, pero su estilo no es de copia ni mucho menos. El largometraje es económico en su narración, sin prolongar sus escenas, a pesar de tener muchos personajes y un tiempo especial para desarrollar cada momento. Todo está ajustado y la película avanza, dándose incluso el lujo de tener un último acto luego del gran tiroteo, confirmando que más allá de las libertades que se toma, tiene mucho de fiel a la historia verdadera. Los homenajes al género, desde Edward S. Porter a Samuel Fuller se suman sin invadir a la trama y la escena de los caballos atravesando la vidriera de un local figura en todos los compilados del género y del cine en general.

El truco de casting resultó ser útil para la trama y le sumó más de lo que le podía restar. Insólitamente el estudio no utilizó esto para la campaña de publicidad y la película tuvo una repercusión sin estridencias en la taquilla, aún cuando ganó dinero. Con los años creció en prestigio y se revalorizó la actuación del elenco así como también de la idea de utilizar hermanos para interpretar a los personajes de la vida real. Con todo Cabalgata infernal queda como un exponente sólido y respetuoso de la mitología del western, filmada con estilo y fuerza narrativa, un clásico imprescindible dentro de la historia del género.