Peliculas

Chamán, el exorcista pagano

El cine de terror tiene un mercado inagotable. Más allá de cualquier análisis que se haga, su público se renueva, cambia, muta, pero siempre sigue ahí, en cantidades absurdas, con una fidelidad que no cesa. Chamán: el exorcista pagano (2025), busca lo que buscan todas las películas del género, un lugar donde quedarse en el imaginario y, si hay suerte, iniciar una franquicia. Para eso necesita repetir las reglas del género y al mismo tiempo romperlas. Encontrar algo que la diferencie para que a la semana de su estreno los espectadores puedan recordar algo de lo que vieron. Y sobrevivir, como se pueda, a la comparación con los clásicos. Como hablamos de un exorcismo, la referencia absoluta es la obra maestra del género: El exorcista (1973) de William Friedkin.

Chamán es una coproducción entre Ecuador y Estados Unidos. Eso, para un latinoamericano, ya es una novedad. El exorcismo cristiano no funciona porque la entidad a la que enfrentan es precolombina y hace caso omiso de las reglas traídas desde Europa. El supay, término para definir a una raza entera de demonios en la mitología andina, es una figura convertida directamente en demoníaca en la película, mezclando su origen con la mirada posterior de los españoles. La protagonista es una mujer misionera que junto con su marido y su hijo se han acercado a predicar a una comunidad indígena cercana a un volcán en Ecuador. Su hijo es entonces poseído por una entidad y la fe cristiana no alcanza para salvarlo.

Para regresar a las comparaciones, el problema de la película es que no consigue generar en el espectador una empatía con el adolescente poseído. Cuando uno ve El exorcista (1973) sufre por la hija y por la madre, acá solo por la madre. A pesar de estar filmada de forma más que correcta, la historia se va convirtiendo en algo ya visto y conocido, aprovechando solo a medias su condición de terror etnográfico. Hay que reconocer que este mundo no ha sido retratado del todo en el cine y ubicar en Ecuador, dentro de una comunidad local es un verdadero hallazgo. Falla la convicción en el cierre, pero en algunos momentos la película consigue su objetivo. Lejos de convertirse en un film notable, aporta algunos momentos a tener en cuenta y sumar al enorme archivo del cine de terror.