Cine Clasico

El círculo

El círculo (Dayereh, Italia/Irán, 2000) es una de las grandes películas de la filmografía del realizador iraní Jafar Panahi. Se trata de su tercer largometraje y el que dio comienzo a las persecuciones en su país, así como también prohibiciones de sus películas, de seguir haciendo cine e incluso el arresto en más de una ocasión.  También es la confirmación de un talento como narrador pocas veces visto en el cine contemporáneo. Jafar Panahi formó parte del boom del cine iraní de la década del noventa, pero ha logrado sobrevivir aquel esplendor para seguir filmando y teniendo enorme prestigio en el presente.

El círculo está filmada en Teherán, aunque la puesta en escena sea tan opresiva que no hay espacio para mostrar la ciudad de forma vistosa. Al contrario de muchos cineastas, Jafar Panahi se pega a los personajes, no le interesa hacer turismo cinematográfico. La película empieza en un hospital y termina en una cárcel, ambos espacios conectados por un nombre y una pequeña ventana en una puerta. Con la pantalla en negro escuchamos un parto y luego vemos una de esas ventanas, cerrada. La ventana se corre para dar una buena noticia que resulta ser mala para el personaje que la recibe. Al final será lo inverso, la ventana está abierta y luego es cerrada. La primera es blanca, la segunda es un gris oscuro, metálico. En el medio se desarrollan las historias de El círculo, una de las películas más poderosas que se haya hecho jamás. Una descripción pesimista y claustrofóbica de la situación de la mujer en Irán. En el 2000 ya llevaban décadas de opresión, lo mismo que más de dos décadas después. Panahi sabe que una denuncia espectacular con discursos altisonantes puede funcionar a nivel superficial, pero su efecto es efímero. Por eso las historias están en primera persona y los mecanismos sexistas aparecen como si fueran barrotes que rodean a las mujeres del film. Nadie que vea El círculo podrá olvidarla jamás.

Jafar Panahi es un narrador fuera de serie. Sus películas son, por encima de todo, narraciones perfectas. Más allá de los temas, son apasionantes y divertidas. En el año 2000, cuando muchas personas se jactaban de ser burros por despreciar al cine iraní, este directo ofrecía -como ofrece aún hoy- algunas de las mejores películas de la historia del cine. La prueba es que pasaron veinticinco años y El círculo es un golpe al corazón que no ha perdido vigencia. Es angustiante y sorprendente a la vez. Su estructura circular habla de un recorrido sin salida. Ser mujer, desde el nacimiento, es una desgracia en Irán, mucho más, claro, en las clases bajas. La manera de narrar es completamente funcional a esto. Desde el largo plano inicial hasta el que le da cierre a la película, cambiando para cada personaje los detalles de la puesta en escena. Cualquier película de Jafar Panahi vale la pena, pero de todas, está es, posiblemente, la que produce mayor emoción y dolor, la que describe de forma definitiva la opresión de la mujer. Y lo hace con un nivel de profundidad y humanismo dignos de un artista imprescindible.