Cine Clasico

Las películas de Dick Van Dyke

Dick Van Dyke cumple 100 años. No es la primera estrella en llegar a esa edad, pero todo número redondo es una excusa irresistible para repasar una vida y sus trabajos. Frente a la certeza de que ninguno de nosotros estará aquí para festejarle los 200 años, no hay que postergar más una mirada retrospectiva sobre su carrera, o mejor dicho una parte clave de su carrera: las películas hechas para el cine. Cuando Dick Van Dyke trabajó por primera vez en un largometraje ya había conseguido dos enormes logros: triunfar en Broadway y, por supuesto, convertirse en una estrella de la televisión mundial. El show de Dick Van Dyke fue una de las sitcoms fundacionales de los matrimonios en la pantalla chica, más exactamente la que llevó el género a la nueva década. Junto a Mary Tyler Moore, esta creación de Carl Reiner fue una revolución feliz y sin estridencias.  Varios talentos se dieron cita, pero el nombre que más brillaba era el de Dick Van Dyke. El paso lógico en la década del sesenta era llegar al cine.

Adiós, ídolo mío (Bye Bye Birdie, 1963) de George Sidney fue el primer trabajo cinematográfico para Dick Van Dyke. La historia está inspirada en los ídolos de la música popular de aquellos años que fueron reclutados para el ejército. Si bien el personaje del músico de la película se iba a basar en Elvis, le hicieron algunos cambios para evitar problemas y lo mezclaron con Conrad Twitty. Una adolescente de Columbus, Ohio, Kim MacAfee (Ann-Margret) enamorada del ídolo del rock Conrad Birdie (Jesse Pearson) gana un concurso para besar a la estrella en el programa de Ed Sullivan -interpretado por él mismo- antes de que se vaya al ejército. El personaje de Van Dyke es Albert Peterson, un compositor fracasado que planea con su secretaria y su sufrida novia Rosie DeLeon (Janet Leigh en modo latino)  que Conrad cante una canción que Albert escribirá. Pero el verdadero sueño de Peterson tiene más que ver con su doctorado en bioquímica,  que con la música. En cuanto Dick Van Dyke se dio cuenta de que todo el largometraje era un vehículo para lanzar a la joven estrella femenina, convertida instantáneamente en sex symbol y a punto de elevar su carrera al siguiente nivel, dejó de tener interés por la película y a pesar de varias números propios, su rol terminó siendo más que pequeño que la obra de Broadway. Esta gran comedia musical es una mezcla entre lo clásico y conservador y la euforia moderna que intenta meterse en todo. Su éxito es merecido. A todo color y en un musical, su trayectoria cinematográfica ya había empezado y muy pronto se convertiría en una estrella también de cine.

El segundo rol de Dick Van Dyke también es secundario y es en otro vehículo para su protagonista, en este caso Shirley MacLaine. La señora y sus maridos (What a Way to Go!, 1964) de J. Lee Thompson es una comedia de humor negro sobre Louise, una mujer millonaria cuyos maridos han muerto de forma prematura. El primero de ellos, interpretado por Van Dyke, es Edgar Hopper, un comerciante pobre que, inspirado por Henry David Thoreau, prefiere una vida sencilla. Viven felices en la pobreza hasta qué Edgar cree que le está fallando y decide transformar su pequeña tienda en un imperio enorme, descuidando a Louisa, destruyendo a la competencia, finalmente, trabajando demasiado hasta morir de forma abrupta. Un clásico hombre alienado de los que Dick Van Dyke interpretará varios. Esta rara comedia en episodios, cada uno al estilo de un género o una época del cine, es bastante despareja y tiene un elenco gigantesco que incluye a Dean Martin, Paul Newman, Robert Mitchum, Gene Kelly, Robert Cummings y Margaret Dumont, la recordada compañera de comedia de Los Hermanos Marx.

La carrera de Dick Van Dyke tendría el éxito más grande de su vida en su tercer film, nada menos que Mary Poppins (1964) esta producción de Disney, supervisada y producida por el mismísimo Walt Disney, fue un éxito de público y crítica totales, convirtiéndose en uno de los musicales más famosos que hayan existido. Irónicamente, el inolvidable rol de Van Dyke como Bert, el amigo más cercano de Mary Poppins (Julie Andrews), es uno de los más queridos, pero a la vez fue objeto de crítica y burla por no haber logrado el acento cockney que pretendía hablar. En Inglaterra este fue un tema muy importante, aunque ni ahí, ni en el resto del mundo, esto afectó el éxito de la película. El número musical más importante del personaje, Chim Chim Cher-ee fue nominado al Oscar y fue grabado en todo el mundo en muchos idiomas. El otro gran número, Step in Time, muestra las enormes habilidades como bailarín de Dick Van Dyke. Todas las canciones de los hermanos Sherman son maravillosas, más allá de las dudas que tuvo de la autora de los libros, P. L. Travers. Dick Van Dyke también interpretó en la película a Mr. Dawes Sr., el anciano presidente del banco donde trabajaba el Sr. Banks (David Tomlinson). Todo el talento posible en un solo film. Un verdadero clásico invencible.

El arte de amar (The Art of Love, 1965) es una comedia romántica dirigida por Norman Jewison cuya premisa, no por muy usada, deja de ser efectiva.  La película trata sobre Paul Sloane (Dick Van Dyke) un artista estadounidense en París que a partir de la idea de su atorrante amigo Casey Barnett (James Garner) finge su propia muerte para aumentar el valor de sus pinturas, algunas creadas por el propio artista luego de su supuesta muerte. Su conspirador amigo vende las pinturas y se queda con las ganancias mientras el artista trabaja arduamente en una destartalada buhardilla. Mientras que Barnett se enamora de Laurie (Angie Dickinson), la novia de Sloane recién llegada a la ciudad y no le cuenta el plan, el artista se enamora a su vez de una mujer a la que ha rescatado del río, Nikki (Elke Sommer). La película funciona, pero lo mejor es el clímax, donde Sloane, que le hace creer a la justicia que Barnett ha cometido un asesinato, debe dar a conocer la verdad antes de que este muera ejecutado en la guillotina. La escena más negra en la historia de la comedia romántica. Como chiste extra, Van Dyke observa al juicio a Barnett disfrazado de un anciano idéntico al que interpretó en Mary Poppins. El guión es de Carl Reiner. A lo largo de la trama cada vez que aparece la policía francesa se hace referencia al Inspector Clouseau.

El teniente Robinson (Lt. Robin Crusoe, U.S.N., 1966) es una producción de Disney pura. Una adaptación moderna del clásico Robinson Crusoe de Daniel Defoe. El teniente Crusoe (Van Dyke) es un piloto de avión que logra saltar en paracaídas cuando su nave falla. Sobrevive en el mar y luego arriba a una isla que parece desierta. Poco después encontrará un chimpancé y luego una bella nativa. El chimpancé había sido enviado por la NASA en una misión espacial y nunca descubrieron su paradero al regresar. La joven nativa, Miércoles (Nancy Kwan) está en la isla por un castigo y ha sido enviada para morir. El joven teniente decide entonces intentar protegerla. El primer tercio del film, dónde Van Dyke está solo, es brillante. Luego la película se vuelve muy estándar y finalmente infantil. Como buena adaptación del libro de Defoe, el guión está lleno de elementos ofensivos, pero nada para ser tomado en serio. A pesar de su gran comienzo, la película sucumbe a los chistes tontos y sin sentido. Akim Tamiroff interpreta al padre de Miércoles.

El novio de mi mujer (Divorce American Style (1967) es una feroz sátira sobre el matrimonio dirigida por Bud Yorkin. En comparación a todo lo que había hecho Dick Van Dyke, esta comedia es la más adulta hasta ese momento. La escena inicial muestra a un juez sube a una colina y, mirando hacia un barrio residencial, comienza a dirigir los sonidos que provienen de las casas, una sinfonía de matrimonios peleándose. Tras 17 años de matrimonio, Richard Harmon (Van Dyke) y su esposa Barbara (Reynolds), una pareja adinerada de los suburbios de Los Ángeles, parecen tenerlo todo, pero discuten constantemente. Al descubrir que ya no pueden comunicarse adecuadamente, intentan salvar su relación con terapia, pero tras descubrirse vaciando sus cuentas bancarias conjuntas (por insistencia de amigos), solicitan el divorcio. La escena inicial es una coreografía de las tensiones matrimoniales y la convivencia. Una joya absoluta que es lo mejor de la película. Varias escenas con humor osado pueblan el resto de la trama que, a pesar de todo, termina siendo esperanzadora. Acompañan Jason Robards, Jean Simmons y Van Johnson.

Cuidado con el mayordomo (Fitzwilly, 1967) es una comedia disparatada más clásica con aires de Fran Capra. Dirige Delbert Mann y Dick Van Dyke interpreta a Claude Fitzwilliam, el Mayordomo de la señorita Victoria Woodworth, una heredera anciana cuya inmensa fortuna es un mito alimentado por Fitzwilliam. Sin que ella lo supiera, su padre, un financiero, le dejó sólo 180 dólares. Fitzwilly ha liderado al personal de la casa en numerosos robos, asaltos y estafas —incluyendo la gestión de la ficticia tienda de segunda mano y beneficencia St. Dismas— para mantener a la señorita Vicki en el estilo de vida al que está acostumbrada. La cosa se complica cuando la heredera contrata a una asistente para la escritura de un libro. La señorita Juliet Nowell (Barbara Feldon, la 99 de la serie El Superagente 86) descubre que algo raro pasa con el mayordomo y a su vez este entiende que debe obligarla a renunciar e irse antes que descubra la verdad. Pero ambos se enamoran y terminan del mismo lado. Es una comedia graciosa y Barbara Feldon está en estado de gracia, en el mejor momento de su carrera. La química y el timing entre ambos protagonistas son perfectos.

Como robar millones sin esfuerzo (Never a Dull Moment, 1968) de Jerry Paris es otra comedia de Disney, aunque las escenas iniciales se vean más adultas que para toda la familia.  Jack Albany (Dick Van Dyke) es un actor que lucha por abrirse camino en Nueva York, aunque sólo consigue pequeños papeles para televisión. Una noche, al terminar el rodaje de una serie y todavía vestido como su personaje, un gángster lo confunde con un asesino profesional y lo conduce a la mansión del temible Leo Joseph Smooth (Edward G. Robinson), quién tiene un trabajo para él. Una clásica comedia de confusión de identidades que se ha hecho también muchas veces y aquí encuentra su máximo encanto en tener a Robinson haciendo nuevamente un rol de gángster y a Dick Van Dyke pudiendo mezclar su clara habilidad para la comedia física y a la vez la versatilidad para fingir un criminal serio por momentos. La trama sucumbe a chistes finales muy infantiles en el peor sentido y sobreviven varios gags sobre arte moderno que están en el centro de esta trama sobre el ambicioso robo de una obra de arte.

La otra cumbre, tanto en la taquilla como en la fama y el prestigio, de la carrera de Dick Van Dyke es sin duda el musical de fantasía Chitty Chitty Bang Bang (1968) de Ken Hughes, producida por el productor de los films de James Bond Albert S. Broccoli, con canciones de los hermanos Sherman, como Mary Poppins y basada en el texto de Ian Fleming, obviamente el creador de 007. El guión es nada menos que de Roald Dahl y en muchos detalles se nota. Es la “más Disney” de las películas no realizadas por Disney en aquellos años y sus canciones, en particular la del título, lograron una enorme popularidad. En aquellos años los musicales eran muy largos, incluso este que es para todo público. Hay muchos grandes momentos, pero en promedio se nota la duración. Lo mejor es la fantasía pura y dura.  En la Inglaterra rural de 1910, dos niños pequeños, Jemima y Jeremy, quedan fascinados por los restos de un auto de carreras campeón. Al enterarse de que está a punto de ser desguazado, le piden a su padre, viudo y excéntrico inventor Caractacus Potts (Dick Van Dyke) que lo salve. El resultado es uno de los autos más famosos de la historia del cine. La película tiene varios momentos clásicos, incluyendo el de la canción del título, nominada al Oscar. Las escenas de fantasía son las mejores y vale la pena destacar un rol secundario de nada menos que Benny Hill como el fabricante de juguetes. Visualmente impactante por donde se la mire. Recordando el fracaso de su acento local, Dick Van Dyke pidió que le permitieran hablar con su acento americano directamente.

Un tipo medio loco (Some Kind of a Nut, 1969) de Garson Kanin es una comedia marcada por los cambios sociales de la época. Fred Amidon (Dick Van Dyke) es un empleado bancario en Manhattan que se está divorciando de su esposa Rachel (Angie Dickinson). Fred ya tiene una nueva prometida, su compañera de banco Pamela Anderson (Rosemary Forsyth), con quien está a punto de irse de vacaciones. Durante un picnic en el Central Park, Fred recibe una picadura de abeja en la barbilla. Como le duele afeitarse, se deja crecer la barba. Regresa al trabajo después de las vacaciones y se sorprende cuando su jefe le ordena afeitarse. Fred, que está cansado de adaptarse siempre a los deseos y exigencias de los demás, se niega y lo despiden. Sin proponérselo, su barba genera una revolución social en la ciudad. Otro hombre de clase media alineado y batallando contra las reglas sociales, otro personaje a la medida de Dick Van Dyke y una oportunidad más para mostrar su habilidad para la comedia disparatada.

El cómico (The Comic, 1969) es uno de los proyectos más personales de Dick Van Dyke y una de sus películas más raras. Escrita, dirigida y producida por Carl Reiner, el responsable de El Show de Dick Van Dyke, la película cuenta la historia de un exitoso cómico del cine mudo y su posterior decadencia. La narración está a cargo del propio cómico, Billy Bright, y comienza con él en su velorio, dentro del féretro. El amor de Dick Van Dyke por sus ídolos Stan Laurel y Buster Keaton se ve reflejado en este largometraje. Incluso hay varias escenas que directamente son cortometrajes silentes y allí se descubre, por si alguien aún no lo sabía, cómo Van Dyke tomó gran parte de los gestos de Stan Laurel en todos sus personajes. Los recuerdos de este cómico, claro, son subjetivos y no recuerda las cosas como realmente fueron y es incapaz de reconocer sus propios errores. Bella, original y emocionante, El cómico no tuvo el éxito que se merecía, pero no es una comedia tradicional, sino más bien un relato agridulce lleno de amor a la comedia.

Fumar no… amar sí (Cold Turkey, 1971) es una sátira de humor negro escrita y dirigida por Norman Lear. Posiblemente la más salvaje y complicada de las comedias hechas por Dick Van Dyke. Un experto en relaciones públicas convence al propietario de una empresa tabacalera para patrocinar un concurso en el que se ofrecen 25 millones de dólares a cualquier pueblo de EE.UU. que consiga que sus habitantes dejen de fumar durante 30 días. El Reverendo Brooks (Dick Van Dyke) lidera a Eagle Rock para vencer en este particular desafío, a pesar de que algunos ejecutivos de la tabacalera estén empeñados en boicotear el objetivo. Si los ciudadanos consiguen cumplir con el mes sin volverse locos o matarse entre sí, obtendrán el premio. La película tiene una estética moderna con un montaje violento, con momentos que bordean el registro documental. A diferencia de las otras comedias que Van Dyke hizo está tiene una mirada despiadada sobre sus personajes y prácticamente todos son egoístas y miserables. Una comedia con poca fe en la humanidad y una mirada ácida sobre las relaciones humanas y las construcciones sociales. Durísima comedia luego de la cual Van Dyke no volvió al cine por casi una década.

Más allá del amor (The Running Stumbles, 1979) es el último protagónico en cine de Dick Van Dyke y se destaca por ser su único rol enteramente dramático. También tiene la particularidad de ser el último largometraje del legendario director Stanley Kramer,  el mismo de Adivina quién viene a cenar (1967), Juicio en Nuremberg (1961), Fuga en cadenas (1953) así como también de la comedia El mundo está loco, loco, loco (1963). La película cuenta la historia del padre Brian Rivard (Dick Van Dyke) y la llegada al pueblo de la hermana Rita (Kathleen Quinlan). La cercanía entre ambos provoca rumores que en realidad son ciertos. La película comienza con él padre en la cárcel a punto de ir a juicio por el asesinato de la monja. Su joven abogado, Toby Felker (Beau Bridges) no tiene mucha experiencia, además de ser ateo. Hecho un par de años después de la miniserie El pájaro canta hasta morir (1977), se trata de un drama algo antiguo, bien filmado pero en exceso simple. Van Dyke no está cómodo en su rol dramático y el fracaso de la película provocó que no volviera nunca a un rol protagónico. Sus éxitos posteriores, la mayoría dramáticos, serían para telefilms y/o series policiales.

Luego de ese protagónico Dick Van Dyke siguió su carrera en televisión, haciendo pequeños papeles como invitado en series y algún telefilm. Junto a su hijo hizo una serie y fue recién en los noventas que las películas y la serie de Diagnosis Murder le proporcionó un último gran éxito en la pantalla chica. Al cine regresó con un pequeño rol en Dick Tracy (1990) de Warren Beatty. Luego pasó también por dos de las tres películas de Una noche en el Museo, en el 2006 y el 2014. Siguió haciendo voces en diferentes proyectos y en el 2018 participó de dos largometrajes: El regreso de Mary Poppins, dónde hace el papel del anciano Mr. Dawes Jr. y se da el lujo de hacer una escena de baile bastante compleja. También baila en Buttons, el otro musical que hizo ese año. En ambos comparte cartel con otra actriz veterana, Angela Lansbury. Buttons es un film navideño producido por Kate Winslet en parte para su propia fundación benéfica. Van Dyke y Lansbury interpretan ángeles de la guarda. En uno de los bailes y canciones de la película, Dick Van Dyke baila junto a un títere pingüino, emulando su rol en Mary Poppins. Sus últimos dos largometrajes hasta la fecha, refieren a su película más popular. Su fama proviene de muchos de sus éxitos y el cariño de diferentes públicos a lo largo de seis décadas. Incluso protagonizó un videoclip de Coldplay en el 2024. Su presencia ya produce una sonrisa. La esencia de su encanto está en su mezcla de cómico slapstick y su condición de hombre de clase media, agobiado por una sociedad llena de códigos de conducta y obligaciones que no siempre se pueden cumplir. Sus cien años son sólo un número, el mérito está en una trayectoria que incluye cine, teatro, televisión y una imagen feliz a pesar de todos los contratiempos. Su filmografía, la más conocida y la hoy menos famosa, es parte de ese legado inmortal.