Tiempo de guerra (Warfare, Estados Unidos, 2025) es una película de guerra que ya se ha ganado un lugar dentro de la historia del cine bélico. Está basada en la experiencias reales del ex marine Ray Mendoza durante la Guerra de Irak, específicamente narra una operación ocurrida en el año 2006. Una misión de vigilancia que se complica en medio de territorio insurgente. Atrapados en una casa, los integrantes de un pelotón de Navy SEALs, resisten mientras esperan el rescate, también amenazado por el fuego enemigo.
La película está escrita y dirigida por Alex Garland junto a Ray Mendoza, es decir que el propio protagonistas de los eventos armó el largometraje y se aseguró de que cada detalle de este fuera tal fueron vividos. No es obligatorio para el cine ser realista, pero el trabajo hecho para Tiempo de guerra es diferente a todo. Narrada en tiempo real desde que aparece el título, la película consigue mostrar como menos de noventa minutos pueden ser un infierno en circunstancias en un combate. Pero no un tiroteo constante, sino una cantidad de minutos de suspenso y drama sin un disparo, solo con la espera o el control de daños luego del enfrentamiento.
La película está actuada por actores profesionales, varios conocidos, aunque sin estrellas, porque la intención original de poner verdaderos marines hubiera hecho imposible cumplir con el estricto plan de rodaje. Aun así, y de forma evidente, los actores se comportan de manera completamente distinta a lo que habitualmente se ve en las películas de guerra. El protocolo frente a cada momento se ve real y el caos del momento es captado de manera contundente. La claustrofobia de estar atrapados en una casa de día, con un enemigo que casi no se ve, es notable. Una vez que arranca la película la tensión se mantiene hasta el final, algo notable, si se tiene en cuenta que la trama arranca con mucho suspenso y va escalando momento tras momento. Una de las películas más tensas que se hayan realizado en mucho tiempo.
Se podría comparar Tiempo de guerra con otras películas bélicas, pero tan solo para demostrar que no hay una sola forma de entender el género. Vivir al límite (The Hurt Locker, 2008) la obra maestra de Kathryn Bigelow logra momentos de más suspenso y está filmada más cinematográficamente, porque el realismo que busca es el del cine, no el de la guerra. Ni hablar de La caía del halcón negro (Black Hawk Down, 2001) de Ridley Scott, cuya espectacularidad iba de la mano con cambiar la realidad para hacer una película mucho más entretenida. Por esas diferencias es que Tiempo de guerra consigue un lugar en la historia del cine bélico, pero lo que finalmente pesa es que es una buena película, distinta al resto, pero con todo lo que un amante de los títulos de guerra sabe valorar.

