Vidriera

El Día D: Bajo presión

Excelente. No hay una sola escena que no sea atrapante en este segundo largometraje de Anthony Maras. El tema es imposible de arruinar, pero el director sabe cómo sacarle provecho. El Día D, uno de los eventos más significativos de la historia de la humanidad, nunca deja de ofrecer material para ficciones y documentales. Es inagotable y esta película consigue, además, sacarle jugo extra a una de las variables fundamentales que tuvo el desembarco de Normandía y que muchos olvidan: el clima.

Faltando 72 horas para el Día D todo el plan llevado por los aliados está listo para ejecutarse, pero hay una sola cosa que puede arruinarlo todo y es la situación climática el lunes 5 de junio, día en el cual se ha planificado la operación. El capitán James Stagg (Andrew Scott), jefe del servicio meteorológico británico, recibe el encargo de elaborar el pronóstico para saber cuáles serán las condiciones para el desembarco. Si el clima es malo, todo el Día D se arruina, pero si se posterga demasiado, los nazis pueden llegar a descubrir el plan. El general Dwight D. Eisenhower (Brendan Fraser) deberá tomar la decisión final, pero el equipo de meteorólogos no se pone de acuerdo. Stagg encabeza el equipo británico-estadounidense, pero el coronel Irving P. Krick (Mark Messina), quien dirige la sección estadounidense del equipo y ha acertado en todos sus pronósticos en operaciones anteriores, dice que el clima será bueno en base a los datos históricos. Dwight D. Eisenhower deberá tomar la decisión más importante de la Segunda Guerra Mundial, con la oposición del General Bernard Montgomery (Damian Lewis) que creé que sería una catástrofe postergar el desembarco.

El guión de la película está basado en una obra anterior y, por suerte, se toma varias libertades con respecto a los datos históricos, aunque conserva todo lo relevante. El drama se sostiene y agrega aristas que aumentan más la tensión, simplificando también otras. Un personaje real y fundamental es el de la Primera Teniente Kay Summersby (Kerry Condon), mano derecha, secretaria y consejera del General Eisenhower. La película, una vez más, se toma pequeñas licencias, pero en los temas más interesantes siempre logra dar en el clavo, armando una narración con personajes que siempre importan y con una tensión creciente, incluso cuando todos sabemos perfectamente cómo termina la historia y qué día se produjo el desembarco.

Anthony Maras es el director, coguionista, productor y montajista de la película. Pasaron ocho años desde su ópera prima Hotel Mumbai (2018), otro sólido film basado en hechos reales. La pandemia postergó la continuidad de su obra pero esta segunda película confirma su talento. Clásico, directo, sin vueltas raras y siempre logrando que la historia funcione. Dos películas lo muestran como un director a tener muy en cuenta. Las difíciles escenas del desembarco son breves y están perfectamente filmadas, nunca buscando lucirse, sino marcando la dificultad y el drama de esa bisagra en la historia. En cuanto a los actores, no hay que aclararlo, pero todos están al servicio de la película, como corresponde a este estilo de cine. El Día D: Bajo presión, ya debe ponerse en la lista de películas imprescindibles sobre la Segunda Guerra Mundial.