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Gatos callejeros, de Ricky Gervais

Gatos callejeros, de Ricky Gervais es una miniserie de animación para adultos de seis episodios hecha para Netflix. Gervais, uno de los cómicos más importantes del presente, ha brillado con sus espectáculos, sus trabajos para cine y, principalmente, por sus series. The Office, Derek, Extras y After Life han sido, en mayor o menor medida, éxitos mundiales. En este caso Gervais dirige, escribe y protagoniza (con su voz) estos capítulos muy cortos acerca de una pandilla de gatos callejeros ingleses que viven en un lugar abandonado, frente a un televisor, comentando la vida. Gus (Ricky Gervais) es el líder del del grupo; el grandote Fang (Andrew Brooke); el desgarbado y pervertido Puke (David Earl); Ponce (Tom Basden), un gato doméstico y con hogar,  pero que por elección codea con los callejeros; y Olive (Diane Morgan), una gata rara que se acerca al grupo. Y finalmente aparece Kitten (Jo Hartley) un pequeña gatita que se ha perdido y busca regresar a su hogar.

Se pueden discutir muchas cosas de esta miniserie, pero lo más flojo es que se nota demasiado su estructura. Empieza cada episodio con una mezcla de sordidez y salvajismo y termina con una melancolía existencialista. Al sumarse Kitten, aparece también un poco de ternura, siempre justo al final del capítulo. Por ser animada y con animales, Ricky Gervais da rienda suelta a su humor más provocador y escatológico, algo que no puede impresionar a un seguidor del cómico pero que espantará a más de uno. Tiene, y es parte de su apuesta, momentos algo confusos con respecto a como se compartan delante de Kitten, pero fuera de eso esta Pandilla de Don Gato sólo para adultos, tiene decidido como va a hacer su humor. Tal vez toda la idea de la miniserie sea mostrar la coraza brutal que se han puesto los miembros de la pandilla para no tener que mirar de frente al vacío de sus existencias. En el caso de Gus, eso queda muy claro. La serie tiene una forma acelerada y muy mecánica de tirar sus chistes, tal vez sea por su animación, pero en cualquier caso se trata de un trabajo notablemente por detrás de todos los hechos por Gervais. Risas no faltan, pero sí ese toque extra que siempre lo ha diferencia del resto.