Cine Argentino

Vieja loca

Vieja loca (Argentina/España, 2025) es un largometraje de terror escrito y dirigido por Martín Mauregui. Aunque apenas coquetea con algún posible elemento sobrenatural, cuenta con rigor y buen pulso una inquietante historia que se inscribe sin problemas dentro del género, más precisamente en el terror gótico contemporáneo. Lo que al principio puede parecer sencillo de resolver, se extiende con inteligencia para que la trama completa conserve valor e interés hasta el desenlace.

Laura (Agustina Lliendo) viaja con su pequeña hija Elena (Emma Cetrángolo) por la ruta, mientras conversa por teléfono con Alicia (Carmen Maura), su madre senil, descubre que la mujer que debe cuidar a la anciana se ha ido. Desesperada por el peligro que esto conlleva, llama a su ex novio, Pedro (Daniel Hendler), si puede acercarse a la casa para verificar que Alicia esté bien. Aunque es un gran favor para un ex, nada le hace imaginar a Pedro ni a Laura, lo que realmente ocurrirá cuando él llega a la casa y Alicia lo confunda con su primer marido y decide tomar venganza contra él.

La película se mueve sin problemas en un par de espacios concretos, principalmente una casa salida del más perfecto imaginario del cine de terror, y avanza con varias ambigüedades a las que nunca va a renunciar del todo. El personaje de Alicia, obviamente interpretado de manera magistral por Carmen Maura, es victimaria y víctima, aunque la película nunca termina de aclarar del todo el tortuoso pasado que la ha llevado a esa senilidad marcada por la violencia.

Martín Mauregui, experimentado guionista, sabe que no puede abusar de ningún recurso frente a una película con pocos elementos y sale dos o tres veces para apuntalar con solidez el drama central. También arma personajes todo lo naturalistas posible en una historia de este tipo, algo que le suma bastante a la lógica de la película. El cine de terror es un género muy prolífico y el argentino también lo es, sin embargo son pocos los títulos capaces de tener estilo, rigor y sentido. Este es un ejemplo notable de buen cine de terror hecho en Argentina.