Cine Clasico

La hora del espanto

La hora del espanto (Fright Night, Estados Unidos, 1985) es la ópera prima del director Tom Holland, guionista y realizador de cine de terror con cierta reputación, aunque haya crecido un paso por detrás de los maestros del género. Esta película de vampiros fue furor en la taquilla y no sólo lanzó la carrera de Holland, sino que también le cambió la cara al género, ya que se realizó antes de Qué no se entere mamá (The Lost Boys, 1987) de Joel Schumacher y Cuando cae la oscuridad (Near Dark, 1986) de Kathryn Bigelow, dos grandes películas de vampiros contemporáneos. Las tres juntas marcaron una nueva era, pero Holland se adelantó. De todos los films de terror de la década, La hora del espanto es una de las más queridas por los espectadores que la vieron en la sala de estreno. Incluso la película y la legendaria serie Buffy, la cazavampiros, derivan de este éxito vampírico en el mundo adolescente.

Charley Brewster (William Ragsdale), un adolescente fanático de las películas de terror, descubre que su nuevo y misterioso vecino, Jerry Dandrige (Chris Sarandon), es en realidad un vampiro tras espiarlo por la ventana y presenciar cómo asesina a una mujer. Desesperado al ver que nadie le cree y tras sufrir una aterradora amenaza de muerte en su propia habitación por parte del monstruo, Charley decide buscar la ayuda de Peter Vincent (Roddy McDowall), un decadente y nada valiente actor de televisión que interpreta a un cazador de vampiros en el programa nocturno favorito de Charley, Fright Night.

Lejos del género slasher de moda en aquellos años, la película apuesta más a los trucos de maquillaje osados, incluso arriesgados, para las escenas más impresionantes. La sexualidad es parte de la historia, pero ahora con la inclusión del mundo adolescente. Chris Sarandon, inicialmente renuente a hacer una película de terror, compone un gran vampiro seductor y le suma mucho a la película. Amanda Bearse es Amy Peterson, la novia de Charley, con quién discute al comienzo de la película acerca de tener sexo o no, justo antes de la llegada del vampiro. Y el ingrediente adolescente extra es Stephen Geoffreys, interpretando al amigo loco Ed, que aporta el humor y la locura con reminiscencias de Seinfeld de Drácula.

Todas las marcas de la década de los ochenta, el exceso de efectos prácticos, los colores fuertes, la simpleza noble de las ideas, la línea narrativa directa, la preocupación nula por agendas ajenas al relato, todo eso que permitía disfrutar entre risas y sustos de una película de terror. El personaje de Roddy McDowall lleva en su nombre un doble homenaje, a Peter Cushing y a Vincent Price. Este último había sido elegido para el papel pero ya veterano prefirió otra clase de historias y no aceptó el rol. Tom Holland -no confundir ni con el actor ni con el historiador- iba a producir un éxito aún mayor tres años más tarde: Chucky, el muñeco diabólico (Child´s Play, 1988), otro clásico de los ochenta. En cuando a La hora del espanto na secuela irrelevante y una remake aceptable completan la franquicia de este clásico del cine de vampiros.