Peliculas

Entrega al límite

Tiene ritmo, tiene gracia, tiene presupuesto y buena química entre los protagonistas. También hay que decir que no tiene sentido, que el último tercio se vuelve una tontería y que el drama humano no le suma nada al suspenso y la acción.  En Brisbane, Australia, Hank Malone (Alan Ritchson), ex comando de las Fuerzas Especiales del Ejército, trabaja como mensajero transportando artículos —tanto legales como ilegales— para sus clientes. Hank recibe una llamada de su jefe quien le ordena recoger un paquete en el aeropuerto. Allí, Hank se encuentra con Ben Bishop (Owen Wilson). Ante la insistencia de este, Hank lo lleva —junto con el paquete, que resulta ser un hígado para un trasplante— a un hospital. Pero el órgano destinado a una niña es también deseado por un cartel colombiano que hará lo imposible para quedárselo, no importa cuántos deban caer para obtenerlo.

La fórmula es la quintaesencia del entretenimiento del cine americano: la carrera contrarreloj. Hay un tiempo límite y un montón de obstáculos para llegar a destino. Siempre funciona, pero no alcanza sólo con eso, claro. También es una historia de lealtad, reivindicación y heroísmo. Digan lo que quieran, el cine norteamericano se sigue tomando en serio el heroísmo. Para cuando la película desbarranca, ya pasó una hora y media y termina. Pudo haber sido mejor, pero comete el error de dejarnos pensar un poco en esos últimos minutos, mostrando las limitaciones de la historia, algo que en el inicio no nos interesó hacer. El villano, interpretado por Rodrigo Santoro, es horrible.