Accidente es una miniserie mexicana estrenada en Netflix. Cuenta la historia de varias familias que se ven golpeadas por la tragedia cuando durante el festejo de cumpleaños del niño de una de esas familias ocurre un terrible accidente. Todos los sueños, proyectos y ambiciones de esas familias acomodadas y también la del empleado de una de ellas, se rompen o se ven amenazadas más allá del dolor intrínseco de la del evento fatal. No hay que anticipar nada más y tampoco es necesario, porque aunque la miniserie intenta abrir grandes enigmas, la trama no va mucho más allá de todo lo previsible.
Sí es necesaria una templanza importante para que el accidente que produce la tragedia y da título a la historia no resulte francamente hilarante. Como una comedia británica de los sesentas, la situación está realizada con tanta torpeza que lo más natural es largar una carcajada. Sí, tragedia con niños y aún así, risas y más risas. A punto tal cae en ridículo Accidente que se puede dudar de que se trate de un drama o de una comedia. No se agobien, es un drama mal ejecutado. Recuerdo la escena y vuelvo a reír, pienso en todo lo que sigue y la risa se borra de mi ser.
Algunas actuaciones son muy malas y otras son francamente peores, el guión tiene de base una pésima historia pero son aún peores los diálogos. Como infamia final debe aclararse que toda la serie podría haber contado en una mala película de noventa minutos. Pero hoy no se usa más ese tipo de mediocridad, hoy las historias malas son, además, en episodios. Peor aún, en temporadas. No verla jamás.

