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Al este del Edén

Al este del Edén es una nueva adaptación de la novela de John Steinbeck publicada originalmente en 1951. Ya había sido adaptada en al menos dos ocasiones, siendo la mundialmente famosa la dirigida por Elia Kazan, Al este del paraíso (East of Eden, Estados Unidos, 1955), protagonizada por James Dean. De un largometraje de dos horas pasamos acá a una miniserie de siete episodios. No se trata de extender la misma historia sino de contar más acontecimientos. Para resumirlo: la película de Kazan empezaba en lo que ahora son los últimos dos episodios de la versión 2026. Las comparaciones son odiosas y la competencia desleal. Quién conozca la película sentirá que se estira todo demasiado y que pierde fuerza dramática, pero para aquellos que no la han visto, lo que aparece acá es muy distinto. Mi consejo es que para no angustiarse por las diferencias, se vea Al esta del Edén (2026) como un relato que incluye una larga precuela de los eventos ya conocidos. Los lectores del libro tendrán más cosas para analizar, pero eso se aplica a todas las adaptaciones, así que no hay porque dictaminar quién gana o quién pierde, solo analizar lo que se tiene delante.

Lo curioso de esta saga familiar es que le da el protagonismo al personaje más siniestro de la historia,  Cathy Ames (Florence Pugh), otorgándole incluso la voz en off. Su centralidad funciona por momentos pero cuando se diluye coincide con el agotamiento de la historia. Al darle tanta importancia en un inicio y durante los primeros episodios, luego se vuelve imposible quitársela sin pagar las consecuencias en el drama.  Sus abandonados hijos nunca llegan a estar a la altura de su terrible madre. Por eso, una vez más, ver la jugada adaptación de Elia Kazan termina jugando en contra. La miniserie no quiere elegir por su deseo de abordar todo el libro pero aporta cambios que, aunque no sepamos que son tales, pagan un precio. Lo mismo para el personaje de Lee (Hoon Lee) el sirviente chino de Adam, quien por suerte reaparece en la miniserie pero es agotado en un exceso de protagonismo. También es un gran personaje Samuel Hamilton (Ciarán Hinds), el vecino de Adam. Samuel, Lee y Adam tienen el centro de los temas de la historia y el eje moral. A pesar de que la religión aparece, los personajes no parecen estar tan empapados por ella. Se le da más valor a la modernización ideológica tal vez, y  al mismo tiempo hay más espacio para desarrollar escenas, diálogos y discusiones sobre todos los temas.

La creadora de la miniserie es Zoe Kazan, actriz, pero aquí productora y guionista, verdadera artífice del proyecto. Ella es nada menos que la nieta de Elia Kazan, para cerrar el círculo familiar en torno a la novela de John Steinbeck. Se podría decir que cada época tiene su adaptación de Al este del Edén, y esta es la del 2026. Con ideas y miradas propias del presente, nada diferente al sesgo que tuvo la película de 1955. Puestos a elegir, siempre gana la película, por su concentración dramática y su auténtica fuerza que nunca baja. El regalo de aquel film es ver a James Dean, en el único de sus tres protagónicos que se estrenó estando él vivo. Pero esa, claro, es otra historia.