Alicia en el país de las maravillas (Argentina, 1976) es una adaptación de la novela de Lewis Carroll dirigida por el artista plástico italo-argentino Eduardo Plá. Es una de las muchas rarezas que ha tenido nuestro cine en su historia y su destino habría sido el olvido sino fuera porque incluye nada menos que una canción de Charly García: Canción de Alicia en el país, popularizada años más tarde por Serú Girán. La canción fue un encargo del propio Eduardo Plá y en los títulos figura simplemente como Alicia de Charlie García. La canción, que aparece al comienzo y al final de la película, es interpretada por Raúl Porchetto. La versión más famosa es diferente a la que aparece en Alicia en el país de las maravillas, Charly García le cambió parte de la letra al grabarla en 1980.
Como toda adaptación de un clásico, y mucho más uno como Alicia en el país de las maravillas, aunque sea poco a poco los lectores del libro se terminan cruzando con esta rareza hecha en Argentina, una adaptación diferente a todo lo que se había hecho hasta ese momento y por supuesto muy diferente a lo que se haría después. Un día de catering de Alicia en el país de las maravillas (2010) de Tim Burton tiene diez veces más presupuesto que todo el rodaje de este largometraje nacional. Los admiradores de Charly García, por supuesto, también son peregrinos que terminan llegando a esta película. Para ambos grupos, la experiencia vale la pena como rareza. En cuanto al prestigio de Eduardo Plá, quién falleció en el año 2012, es posible que también le haya aportado al menos una cosa: el interés por que se restaure la película tal cuál se la puede ver en plataformas. Es justamente dicha restauración la que me hizo volver a ver una película que nunca me gustó. ¿Me habré perdido algo que una buena copia pueda aportarme? Una cosa es cierta: la restauración es extraordinaria.
La restauración es mucho mejor que la película. El nivel de paternalismo e indulgencia que hay que tener para pasar por alto las limitaciones de este largometraje de menos de ochenta minutos es demasiado para un espectador cualquiera. Pero los expertos e historiadores no pueden mirar a un costado y disimular que la película es, como mucho, un experimento fechado. El inicio, con la canción, es un punto alto, pero en cuanto aparece Alicia, interpretada por Mónica von Reust, ya nos damos cuenta de que esta película es casi no profesional y, sólo para ser generosos, podríamos calificarla de experimental. En cualquier caso, las actuaciones no conectan con nada y es arduo atravesar cada uno de los diálogos hasta llegar, finalmente, a que suene una vez más la canción.
Alicia en el país de las maravillas, en cualquier versión, debe enfrentarse a la dificultad de plasmar en imágenes las ideas de Lewis Carroll pero también los personajes que él creó. La mayoría, a la hora de hacer cine, requieren algún tipo de maquillaje, vestuario o truco visual para parecerse un poco al sueño del escritor. El presupuesto de esta versión es muy bajo, casi nulo por lo que se ve. La escena más espectacular está rodada en mitad de un desfile en el centro porteño, donde dicho sea de paso podemos observar a la Buenos Aires de mediados de los setenta. Lo demás es una representación teatral estudiantil muy esforzada pero con logros parciales. Cuando funciona el vestuario, se siente la ausencia de decorados y si una escena logra resolverse, las actuaciones lo rompen todo.
Alicia en el país de las maravillas de 1976 explota también el aspecto lisérgico disponible en el texto original y mueve en esa direcciones varias de las situaciones que aparecen. Debido a que la película terminó estrenándose durante la dictadura, muchos aspectos posiblemente se vieron afectados. No vale la pena hacer el esfuerzo de buscar elementos alegóricos, no estamos frente a la complejidad que luego tendría la canción de Charly García. Hay, sorprendentemente, muchos elementos de la novela, más de los esperados, pero también hay ausencias. Toda adaptación se toma libertades, no se discute eso, y lo único que uno desea acá es que los actores, una troupe teatral que no parece haber entendido el cine, simplemente dejen de jugar a qué hacen Alicia en el país de las maravillas. Lo mejor de la película, lejos, es el clip final, donde suena la canción y nos resume, en unos minutos, toda la trama. Ese clip podría ilustrar la canción en YouTube y valdría la pena verla más de una vez. Son menos de cinco minutos. La canción de Charly García es extraordinaria, un hito dentro de la música nacional. La película, por el contrario, ha tenido, no por nada, un lugar en el olvido.
La noticia que sí hay que destacar es que hay varias películas argentinas restauradas dando vueltas por el mundo. Clásicos de primer nivel de nuestro cine, ojalá MUBI u otras plataformas le den un espacio, esa sí sería una gran noticia. Poder ver el cine argentino como fue filmado y no con las copias infames que hemos visto en televisión y ahora en internet durante años.

