Cine Oriental

Belle

De: Mamoru Hosoda

Belle (2021) es otra muestra de que el cine de animación japonés es el más grande del mundo. Tal vez no tenga la difusión que se merece, pero es el más amplio y diverso que existe, aunque en occidente solo se conozcan los productos televisivos o los largometrajes de Hayao Miyazaki. Por suerte la era digital permite que el público más fiel pueda ver en pantalla grande muchos de estos títulos, logrando éxitos moderados o grandes, pero demostrando que este cine no es ignorado.

Belle (Ryū to Sobakasu no Hime, El dragón y la princesa pecosa)fue la tercera película más taquillera en Japón y ese fue el inicio de su camino por el mundo. Se trata de una brillante adaptación del clásico relato La bella y la bestia (1740) de Gabrielle-Suzanne de Villeneuve. Aunque es evidente que se trata de ese texto, este es sólo el punto de partida, ya que la película sale en busca de muchos otros temas. Como siempre en el cine japonés de animación, todo es bastante más complejo.

Las primeras imágenes de Belle son verdaderamente impactantes. Pero Mamoru Hosoda es un director capaz de manejar tanto el espectáculo gigantesco como el retrato más intimista. Ambas cosas son imprescindibles en esta historia. Suzu, una estudiante de diecisiete años que vive con su padre en el pueblo rural de Kochi. Aún traumada por la pérdida de su madre cuando era niña, Suzu descubre un día el gigantesco mundo online de ‘U’. tímida y retraída, decide sumergirse en esta realidad alternativa de la mano de su avatar: Belle.

Lo que no espera es que su irrupción en ese mundo la convertirá de forma casi instantánea en una estrella absoluta, seguida por millones de usuarios gracias a su talento para cantar. Pero un día aparece otra figura, una bestia misteriosa que interrumpe su canto y allí comenzará una historia completamente nueva. La combinación de mundo real con mundo virtual es uno de los muchos temas que la película tiene y es mucho más interesante que la mayoría de las series que plantean conflictos en ese choque de mundos.

El animé ha entendido que las posibilidades de la animación son infinitas. Estos films adultos son capaces de construir mundos imposibles y recrear de forma sensible la vida cotidiana. La dureza del mundo real versus el mundo virtual (o cinematográfico) es también algo que el cine ha trabajado y acá se renueva de manera actual y elegante, mezclando con bastante elegancia las transiciones y finalmente creando una protagonista inolvidable.