Granja macabra (Motel Hell, Estados Unidos, 1980) es una comedia de terror única, pionera dentro del género y finalmente un clásico del cine de culto. El humor y el terror ya se habían fusionado en la historia del cine, pero más allá de los ejemplos que fueron creciendo durante las décadas, en los Estados Unidos la comedia y el terror gore se convirtieron en un verdadero furor en la década del ochenta. En esa década el terror, incluso las películas más aterradoras, sumaron humor como nunca antes. El género inició un esplendor notable y este largometraje dirigido por Kevin Connor fue uno de los que empezó esa línea. El Motel Hell del título aparece en la puerta del Hotel Hello cuando la luz de neón deja de funcionar.
El guión es simple pero irresistible. Vincent Smith (Rory Calhoun), conocido en los alrededores como Granjero Vincent, debido al negocio de carne ahumada que lleva su nombre, también administra el Motel Hello. En estas tareas recibe la ayuda su hermana Ida (Nancy Parsons), ambos herederos del negocio de su abuela, experta en ahumar carne de todo tipo de animales. El tercer hermano, Bruce (Paul Linke), el más joven e inocente, es el sheriff del condado. La carne ahumada que vende Vincent es famosa por ser sabrosa y diferente a todas las demás, el secreto del éxito no es difícil de adivinar, pero la película va construyendo un poco de suspenso hasta llegar a la obvia revelación. La carne utilizada es de los desprevenidos turistas que pasan por las cercanías del hotel o deciden pasar la noche allí.
La efectividad de la película está en la seguridad con la que se entrega al delirio. La carne “cultivada” en la granja es una decisión que supera todo lo imaginable y por eso funciona perfectamente. No hay timidez acá, el pie en el acelerador y a divertirse. La familia Smith es una versión más tolerable de los locos que protagonizaban La masacre de Texas (1974) con una vuelta de tuerca que los sube a la comedia y los hace momentáneamente más simpáticos. Eso se debe en gran parte a las actuaciones, en particular la de Rory Calhoun, están llevadas adelante con convicción. Calhoun, prolífico actor de western y otros géneros en su juventud, protagonista de El camino del gaucho (1952) de Jacques Tourneur, tuvo un último esplendor en esta clase de títulos de culto. Es una gran actuación la que realiza acá, una mezcla de viejo patriarca, con amable granjero, con completo chiflado que asesina a los libertinos citadinos convirtiéndolos en comida. De todas las películas de canibalismo de la historia del cine, esta es una de las más insólitamente queribles. La canción de música country que cierra el largometraje es un broche de lujo para esta gran comedia de horror.

