Teatro de sangre (Theatre of Blood, Reino Unido, 1973) es una película dirigida por Douglas Hickox, escrita por Anthony Greville-Bell y protagonizada por Vincent Price junto a Dian Rigg y un gran elenco en roles secundarios. En castellano se la conoció también como El mercader de la muerte y Matar o no matar, ese es el problema. A pesar de la cantidad de asesinatos y momentos sangrientos, se trata de una de las más refinadas e inteligentes comedias de terror, un producto al servicio del mejor actor del mundo para esa combinación. Nadie, pero nadie, puede servir al terror y al humor al mismo tiempo como lo hace Vincent Price.
El círculo de críticos teatrales de Londres se reúne como siempre, pero uno de sus miembros está ausente. Cuando descubren que apareció asesinado, todos se sorprenden, pero no imaginan que el asesino va a ir por todos y cada uno de ellos. Cada homicidio remite a una obra de William Shakespeare, lo que pronto señalará al gran enemigo de esos críticos: el actor shakesperiano Edward Lionheart (Vincent Price). El problema es que Lionheart está muerto, lo que saca las sospechas sobre él.
Nosotros los espectadores sabemos desde el comienzo que Lionheart está vivo y somos testigos del barroco plan que va llevando a cabo junto a la complicidad de su hija Edwina (Diana Rigg, la inolvidable actriz de Los vengadores). Supuestamente Lionheart se había suicidado luego de una amarga pelea con los críticos que lo humillaron en público al no darle el premio al mejor actor del año que él creía merecer pero que terminó en manos de un actor novato. A juzgar por lo que se ve en la trama, Lionheart no es tan buen actor sino más bien un hombre obsesionado con Shakespeare y una forma de interpretación más antigua que clásica. Para cada nuevo asesinato el tendrá un nuevo disfraz líneas de diálogo de diferentes obras de su autor favorito.
Aunque llegó después de las dos películas del Dr. Phibes, un personaje que colocó a Vincent Price nuevamente en lo más alto del género, en algunos aspectos Teatro de sangre es más sofisticada. Tanto Vincent Price como Diana Rigg la consideran su película favorita y sin duda ambos juegan y se divierten a más no poder. Vincent Price hace muchos personajes, empezando por un actor mediocre que interpreta a varios personajes, pero en cada uno lleva un disfraz y una actitud parecida y diferente a la vez. Un show completo del actor, una maravilla que los fans disfrutamos al máximo. Más maravilloso es ver que sus víctimas son rostros conocidos del cine inglés, como Harry Andrews, Robert Coote, Robert Morley, Diana Dors y Jack Hawkins.
Algunas muertes son muy impactantes y otras son más humorísticas, pero la película aún hoy sigue siendo bastante sangrienta. Cuando se habla de Vincent Price como maestro máximo del cine de terror hay que pensar que en la década del cincuenta inició su recorrido en el género como Museo de cera, luego pasó por las películas de William Castle, más tarde con la saga de Edgar Allan Poe junto a Roger Corman y luego en los sesenta con estas películas británicas recargadas, absurdas y excesivas. Hasta el final de su carrera siguió aportando al género y el humor que lo caracterizaba se convirtió en una de sus marcas más memorables. Teatro de sangre es una de las películas que mejor representa su estilo y su personalidad, lo que por supuesto es un gran elogio.

