Series

Murderville

De: Krister Johnson

Murderville es la clase de desgracia que ocurre cuando a las películas y las series se las deja de llamar así y se las unifica bajo el título de contenido. Bueno, para llenar de contenido las plataformas de streaming cualquier cosa sirve y los que los realizan parecen ser la planta permanente de un teatro municipal que sí o sí deben llenar el calendario con sus productos mediocres y sin la chance de no hacer nada o dejar que alguien con ideas ocupe ese espacio.

Murderville es una remake de seis episodios de otra serie de dieciocho que se estrenó en Gran Bretaña con el nombre de Murder in Successville. Durante el proceso de realización de los mencionados seis capítulos nadie pensó en suspender todo y hacer otra cosa, porque después de todo son un poco más de seis horas de contenido. La premisa huele mal y el resultado es peor. Un detective de ficción llamado Terry Seattle (Will Arnett) recibe en cada episodio a un policía novato que lo acompañará en un caso de homicidio. Tanto Seattle como un par de sus compañeros siguen una historia principal, pero el novato cambia en cada nueva entrega. Pero claro, el novato es una celebridad interpretándose a sí mismo. Desde Conan O´Brien a Sharon Stone. La premisa es un sinsentido que no le puede importar a nadie, pero hay más.

Esa estrella invitada participa del caso que tiene un guión armado pero que esta celebridad no conoce. Es decir que a su alrededor ocurre el caso y todos los diálogos escritos y sospechosos saben lo que pasará. La estrella deberá, al final del show, decir quien es el verdadero culpable. Si adivina, no pasa nada, sonríe y termina todo. Si no adivina, no pasa nada, pone cara triste y termina todo. Como sea, nunca pasa nada de nada. En teoría una vez que la serie muestra su lógica el espectador debería tratar de descubrir el culpable y jugar con las pistas que recibe y que son las mismas que ve el invitado.

Cada capítulo son más o menos treinta minutos que se transforman en una verdadera eternidad. Para lo único que sirve es para que los actores, cuando no están actuando, tienen una gestualidad diferente. Esto se nota en particular con Sharon Stone, que se ve distendida y algo tímida. Fuera de eso, nada funciona. No se termina de saber cuánto nos están mintiendo ni tampoco la razón de ser de este experimento. Pero recuerden que si un experimento sale mal, no se lo saca al mercado, se lo descarta. Lamentablemente esta vez no fue así.