La presentación de un nuevo superhéroe en cine siempre es un paso complicado. No solo un personaje, sino ahora también cada vez que ese personaje vuelve a reiniciarse. ¿Cuántos orígenes de Superman, Batman, Spider-Man y Mujer maravilla veremos en los próximos años? Imposible saberlo, todo depende de la taquilla. Teniendo en cuenta que Supergirl había aparecido brevemente al final de Superman (2025) existía la esperanza de que nos ahorrarían ese trámite. Pero no, para nada, la primera película de un personaje actualmente sirve para apuntar directamente a la segunda, por lo que parece que la mitad del largometraje es el pasado, luego una pequeña aventura y finalmente esperar al estreno de la siguiente. No es que Supergirl sea de las peores películas de un género cada vez más agotador, pero sí le cuesta y mucho convertirse en la película que todos esperamos que sea. Hay solo media hora de Supergirl en Supergirl. Será apasionante para los fans preexistentes, pero para el cine, es otro traspié.
Queda claro que el guión está inspirado en Temple de acero (True Grit, 1969) o su remake del 2010. El cómic en el que se basa, Supergirl: Woman of Tomorrow, oficialmente lo está, por lo cual la película toma la estructura y realmente es muy parecida. No es muy creíble ver a Kara Zor-El (Milly Alcock) intentando emular a un tipo de personaje escrito para John Wayne y más tarde reescrito para Jeff Bridges, ambos veteranos al momento de trabajar en los films. Y si no supiéramos nada de ese origen, simplemente esa Supergirl borracha y malhumorada está retratada de una forma inverosímil. ¿Se imaginan Temple de acero pasando media película contando el origen del protagonista? Exacto. Ese es el cine de hoy. No pueden concentrarse e ir al punto, narrar de forma divertida y eficaz, para que todas las ideas de la película adquieran una forma clara. Pero claro, acá hay dos historias, la de la niña que quiere vengar a su familia, Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley) y la de Supergirl, borracha fuera de la Tierra, festejando su cumpleaños, enojada con la vida. Cuando se crucen, como ya lo anticipamos, emprenderán una aventura juntas. O no tan juntas, porque el guión, con más licencias que empleado público, las separa y las reúne, sin demasiada lógica. No es un gran guión. Todo lo bueno lo sacaron de otra historia y el resto es arbitrariedad o rutina.
Por su origen se ve algo de western al comienzo y también, sin duda por sus raíces parecidas, de La guerra de las galaxias. Los géneros clásicos apuntalando la historia. Pero a medida que avanza la trama el estudio de mercado se apodera de cada detalle. La música cool para que Supergirl sea mucho más cool que la cara y el pelo de la actriz acá suena forzado. Grandes canciones para que las escenas sin mucha imaginación se eleven un poco. Por supuesto, Krypto, un perro adorable que nunca viene mal si se tiene en cuenta cómo ha crecido el amor por los animales en los últimos años. Los villanos son un grupo de machos tóxicos dedicado al tráfico de personas, específicamente jóvenes mujeres que son usadas para reproducir a un grupo que busca mantenerse masculino. Y la infaltable y patética toma insertada de mujeres ayudando a los personajes centrales, algo forzado e hipócrita teniendo en cuenta que las dos protagonistas son mujeres y se ayudan todo el tiempo. El momento sororo que arruina todos los matices del guión. Me pregunto si les dan un bono extra por eso. Realmente es noble que combatan a esos villanos y es correcto que lo hagan, no necesita mayor subrayado.
Jason Momoa como Lobo. Inexplicable. Inútil. Ridículo. Podría no haber estado.
El uso del McGuffin, un antídoto para Krypto, arranca bien y termina siendo una molestia de guión, lo que rompe la idea misma de McGuffin. De paso el pobre Krypto está pintado en el guión. También está Superman (David Corenswet) y funciona bien. Porque lo gracioso de todo esto es que Supergirl tiene un par de buenos momentos cuando finalmente aparece Supergirl como tal. Al durar menos de dos horas, podríamos decir que un cuarto de película, como mucho. La película de 1984 era tan pero tan mala, que no hay riesgo de comparación, pero que pocas ganas de seguir este camino que deja esta nueva película.

