Peliculas

The Quiet Girl

De: Colm Bairéad

The Quiet Girl (Irlanda, 2022) es uno de los cinco largometrajes nominados al Oscar a mejor película extranjera del año 2022 y sin duda alguna el mejor de ellos. Aunque se trata de títulos tan diferentes entre sí que sólo un accidente como dicho premio puede hacerlas competir. Fuera de ese quinteto, se trata de una enorme y a la vez pequeña película colmada de emoción y detalles inolvidables.

Cáit es una tímida y callada niña de nueve años que vive con su familia en una zona rural de Irlanda en 1981. Su familia numerosa la tiene marginada y se nota el maltrato que recibe, en particular de su padre. Pero cuando llega el verano Cáit es enviada a vivir con unos parientes lejanos para aliviar las tareas a su madre a punto de parir. Sin saber cuál será su futuro, la niña queda en el hogar de unos desconocidos sin más pertenencias que la ropa que lleva puesta.

La película tiene una apariencia sencilla, un elenco mínimo y sus ideas están a la vista. Pero su pequeñez es más bien una concentración del personaje principal y su situación. La historia no es difícil de entender, pero varias capas y sutilezas van dándole una profundidad única que termina provocando una creciente emoción con el correr de las escenas. Aunque parezca que hay pocas cosas, una mirada atenta descubrirá que no hay una sola escena ni un solo detalle que no tenga un significado en el sentido total del largometraje.

Tanto Cáit, como el matrimonio Cinnsealac, Eibhlínv y Seán, tienen sus angustias y sus dolores. En ese verano compartido irá surgiendo poco a poco un vínculo entre ellos que les va cambiando la mirada que tienen del mundo. En noventa y cinco minutos el director y guionista debutante, Colm Bairéad, alcanza todos los niveles posibles de belleza y lenguaje visual y es capaz de que cada plano marque las ideas y los temores de las personas sin que estas digan directamente que es lo que piensan o sienten.

El título The Quiet Girl en una película irlandesa parece ser una alusión más que clara a The Quiet Man (1952) de John Ford sin que sea más que un juego de palabras. En todo caso su mayor relación está en la forma en la cual los personajes se expresan, muy al estilo sin tanto diálogo de Ford. Pero en muchos momentos la película, la primera de origen irlandés en llegar al Oscar en su categoría, parece conectar con esa forma misteriosa y bella de filmar del director australiano Peter Weir. El final de la película es especialmente conmovedor, porque concentra en su punto más alto el conflicto de la historia, a la vez que explica como la suma de pequeños detalles puede ser más que una excelente película, también puede ser el resumen de la existencia.