Tierra de fugitivos (Gunslingers, Estados Unidos, 2025) es un western escrito y dirigido por Brian Skiba. Pertenece al enorme caudal de exponentes clase B de dicho género que existen en la actualidad. Presupuestos bajos, rodajes veloces, algunos rostros conocidos mezclados con un elenco muy básico y búsqueda de estreno en pocas o ninguna sala, al mismo tiempo que en servicios de streaming. En Estados Unidos este material se produce constantemente, llenando catálogos y satisfaciendo la necesidad de un público que aún quiere ver esta clase de títulos. La calidad suele ser baja pero las excepciones existen, aunque sus chances de pasar por los cines aumentan y no pasan desapercibidas.
Nicolas Cage forma parte del elenco en esta ocasión. Cage tiene una extraordinaria y prolífica carrera, alternando títulos muy malos con algunas de las sorpresas más grandes de la última década. Habiendo dejado atrás el punto de mayor fama y prestigio, Cage se suele sumar a grandes títulos raros, esos que necesitan un nombre conocido para ver la luz. Pero Nicolas Cage no está en la misma situación de muchos de sus colegas, entregados al peor cine que se hace, sino que experimenta y muchas veces sale ganando. En Tierra de fugitivos hay otros rostros de mayor o menor fama, todos ellos sumados por ser algo marginales en la industria actual. Stephen Dorff, Heather Graham y Costas Mandylor forman parte del cast. También está Scarlet Stallone, en su primer gran papel en cine, pero no se adivina para ella, un gran futuro como estrella.
El presupuesto bajo se nota en cada escena y en los muchos tiroteos que aparecen escena tras escena. La casi totalidad de los actores no parecen del comienzo del siglo XX, sino más bien de el año en el cuál se produjo la película. Nicolas Cage apuesta a una excentricidad total que lo deja fuera de cualquier análisis de época, pero todo los demás hacen ruido todo el tiempo. Stephen Dorff es el único que parece formar parte de un western acá. Es muy difícil concentrarse con esos rostros y esas actuaciones. Una vez más, Cage sabe cómo lanzarse a algo más original y a la hora del mayor tiroteo se mueve con convicción. Poco importa el argumento, sus posibles lecturas sutiles y sus toques de melodrama. Es raro que asome por acá un título como este que suele quedarse atrapado en el mercado norteamericano. Pero es justamente Nicolas Cage quien hace que tenga más distribución y, sobre todo, que tengamos ganas de verla. Él merece ser visto, pero la película no.

