Peliculas

Toy Story 5

Toy Story 5 (2026) es una desgracia asordinada por la inercia propia de las franquicias. No son pocos los que consideran a la trilogía inicial como una de las mejores de la historia. Son tres grandes películas y no estoy seguro si el tiempo les ha jugado a favor o no tanto. La cuarta era un caos y una notable caída con respecto a las primeras tres. Aunque la mencionada inercia le jugó a favor, luego de su estreno se fue borrando de la memoria. Era un mal cierre, pero ya no daba para más. Disney y Pixar no dijeron nada, pero admitieron que habían hecho una de más. Por eso probaron con Lightyear (2022),  con la intención de empezar a ramificar la franquicia. El negocio no funcionó y no les importó en lo más mínimo regresar por una quinta parte. Los espectadores ya se acostumbraron a este sistema de secuelas y la nostalgia hace el resto. Toy Story 4 no tendría que haber existido y ni hablar de Toy Story 5.

La explotación excesiva de las franquicias siempre encontrará espectadores que las sostengan. Ninguno de nosotros está exento de caer en el estado infantil de querer ver siempre algo más de algo que nos gustó en un inicio. Con el tiempo, las películas que sobran se van olvidando y el negocio ya fue hecho. Pero lo que parece un cine hecho para los fans termina siendo un insulto a estos. No quisieron soltar a tiempo y el éxito es casi inevitable. Yo prefiero que cobren un impuesto a la secuela, que todos podamos pagar y con eso nos prometan que no las van a filmar. La historia de Toy Story 5 es seguir girando sobre lo mismo una y otra vez. Pero con peores resultados, peor humor y con ideas muy poco sólidas para construir personajes y situaciones. Un didactismo ramplón que podrá serle útil a alguien pero no al cine.

Para esta nueva secuela hicieron algo común en la actualidad: tratar de copiarse de los primeros films, darnos pequeñas grageas de los buenos momentos previos y tratar de que no exista una sola idea nueva que los coloque en el terreno de la incertidumbre. Era un poco difícil reencauzar la trama luego del final de la 4 pero tampoco imposible. La solución para algunos de los problemas consiste en ponerle el protagonismo a los personajes femeninos. Jessie (Joan Cusack) es la heroína del film por lejos y se retoman los conflictos del personaje. Sin embargo, es una humana, Bonnie (Scarlett Spears), la que sorprendentemente se lleva un gran número de escenas. La historia no es tanto la de los juguetes como la del conflictos de una niña para resolver su vida sin amigos en los complejos tiempos que se viven.

El humor ha perdido sofisticación, las emociones no resultan creíbles, el truco se ha desgastado y al guión le quedan algunos baches por lo menos raros. La agenda ideológica está, pero a quién le importa ya, la película no merece el enojo en ese aspecto, aunque definitivamente intenta ajustarse a los tiempos woke de Disney. Otros conceptos son absurdos, cómo por ejemplo Woody con panza, demostrando el paso del tiempo, lo que contradice toda la idea de que son juguetes. Lo único rescatable, pero finalmente voluntarista, es como la película intenta poner en pantalla que los hijos deben confiar en sus padres y que las amistades pueden cultivarse mejor cuando uno conoce a las personas. Luego de dar algunas vueltas el film concluye con que la tecnología no es enemiga de la infancia si se la usa bien. Para eso el guión da varias vueltas en el aire que no son muy prolijas. Jessie es una gran aventurera, como lo ha demostrado anteriormente el personaje. Los borradores de una buena película aparecen en dos o tres escenas. Pero si pensamos en los primeros films de Toy Story, es muy poco en comparación.