El estreno de La Odisea (2026) de Christopher Nolan nos recuerda algo sorprendente: a pesar de que Homero es uno de los pilares de las narraciones universales, su llegada al cine ha sido bastante limitada. Pocos se han animado a semejante historia, posiblemente más sencilla para convertirla en miniserie que en un largometraje. Varias producciones de bajo presupuesto o inspiraciones indirectas han existido en diferentes momentos. Hasta este año, la adaptación más importante de La Odisea ha sido la de 1954, una coproducción entre Italia y Estados Unidos. Su fama es relativa, porque si bien fue un éxito de taquilla total en Italia, en Estados Unidos tuvo una trayectoria menos espectacular. La mayoría de las copias que circulan, además, suelen ser las habladas en italiano, a pesar de su protagonista de habla inglesa, Kirk Douglas. Tanto él, como Anthony Quinn, se doblaron a sí mismos en las versiones en inglés.
Ulises es una producción de Carlo Ponti y Dino De Laurentiis, la dupla de productores italianos más importantes de la historia. El vínculo entre Italia y Estados Unidos fue notable en la década del cincuenta. Producir en Italia era más barato que en Hollywood, había incentivos fiscales para quienes filmaran en Italia y, además, muchos países europeos pusieron restricciones en la post guerra para que Estados Unidos se llevara las ganancias de sus películas, por lo cuál era negocio invertir ese dinero en películas hechas en Italia, incluso cuando fueran completamente habladas en inglés y sin estrellas de ese país. Ulises está dentro de ese listado de producciones entre ambas naciones, pero está vez siendo más italiana que norteamericana. En los títulos de apertura de la versión de Italia (y todas las restauraciones posteriores, sean en inglés o italiano) Silvana Mangano aparece antes que Kirk Douglas, lo que hoy puede parecer raro, pero no tanto para el público de su país de 1954. Mangano había protagonizado varios largometrajes incluyendo Arroz amargo (1949) y Kirk Douglas todavía no había tenido los roles más importantes de su carrera, aunque obviamente ya era estrella en Hollywood. Ambos están brillantes. Silvana Mangano interpreta a Penélope y a Circe y en ambos roles consigue dar en el tono. Kirk Douglas parece haber nacido para interpretar a Ulises, dicho esto como un gran elogio. También está Anthony Quinn como Antínoo, un rol pequeño e importante que necesita un rostro famoso para poder ser creíble.
La película busca hacer lo que generalmente hacen este tipo de adaptaciones y que también sirve para entender la trascendencia de Homero. Busca los puntos más notables de la historia, aquellos que están en el imaginario pero que también describen mejor el conflicto central del largometraje. Tal vez la suma sea algo despareja y hay detalles que no están bien resueltos, pero Ulises nos entrega varios momentos memorables para la historia. El cíclope, las sirenas y el gran final, todo funciona por separado aunque en conjunto no sea tan perfecto. Merecidamente ocupa un lugar de privilegio y recién con Christopher Nolan tiene una competidora en fama y calidad.
Entre las mil cosas que se desprenden de un film como este, dos se destacan. Una tiene que ver con el género al que pertenece, el peplum, y la otra con ser la inspiración para un clásico dirigido por Jean-Luc Godard. El peplum, también conocido como el cine de romanos o películas de gladiadores es un tipo de película que siempre existió en Italia, pero gracias a Ulises tuvo su mayor furor en la década de esplendor. Uno de los varios guionistas de la película, más bien un script doctor, fue Alberto Moravia, quién quedó tan impactado por los manejos en una producción como esta, que escribió un libro basado en su experiencia: El desprecio. Nada menos que Jean-Luc Godard lo llevó al cine con Fritz Lang interpretándose a sí mismo en el rol de un director que quiere llevar La Odisea al cine. En Ulises el director original era George W. Pabst, director alemán, como Fritz Lang. Pero antes del rodaje fue echado y reemplazado por Mario Camerini. Hoy sabemos que ayudó en la dirección Mario Bava y que el director de fotografía, Harold Rosson, también tenía experiencia trabajando como segunda unidad en su larga colaboración con Howard Hawks. Moravia escribió un libro muy negativo sobre como se hacen este tipo de películas y la gran ironía es que fue uno de los productores de Ulises, Carlo Ponti, quien le produjo la adaptación a Jean-Luc Godard.
Clásico indiscutido del cine italiano, imprescindible referencia al hablar de Homero llevado al cine, papel representativo de la carrera de Kirk Douglas, hoy Ulises mantiene su fama y sus méritos más allá del tiempo. Su pasión por la aventura y la fantasía, cierto sentido del humor y la energía del protagonista la mantienen viva. A veces acercarse a los clásicos hace que sea más fácil convertirse en uno. Cada vez que se estrene una película sobre La Odisea este título será parte de la conversación.

