Series

FINAL SPACE

De: Olan Rogers

Las series se multiplican, la oferta crece, todo el tiempo surgen nuevos proyectos y uno imagina a quienes hacen series tratando de lograr el siguiente éxito o la siguiente serie de culto. Todos conocemos las series y películas más queridas de la historia del cine, pero nadie tiene la fórmula exacta para conseguir que todos elementos se combinen de forma perfecta. Final Space apareció este año dentro de una larga lista de productos dentro del género. Pero basta con ver un episodio para descubrir que se trata de un trabajo muy inspirado, que consigue cumplir con creces su deseo de ser una serie de aventuras espaciales. El creador de la serie es Olan Rogers, youtuber que comenzó Final Space en su canal de YouTube antes de convertirla en la serie de TBS que llega ahora a Netflix. Su trabajo tiene la marca de un fanático de los clásicos del género, es decir un relato respetuoso y afectuoso hacia esta clase de historias.

Final Space La historia que cuenta esta serie –cuya primera temporada tiene diez episodios- es la de un joven llamado Gary Goodspeed, quien en su intento de impresionar a la capitana de la Guardia Infinity termina haciendo un desastre con la flota estelar. Es sentenciado entonces a cinco años de trabajos espaciales dentro de una nave donde él es el único humano, solo lo acompañan H.U.E., una inteligencia artificial y un robot llamado K.V.N. Luego aparecerán otros personajes, todos basados en grandes personajes que seguramente ya vimos en otras películas o series. Pero a diferencia del homenaje agotador o la cita gratuita, la serie consigue que cada uno de estos personajes tenga identidad y fuerza como para interesarnos. Gary se topará con una mascota que se convertirá en su mejor amigo, Mooncake, un extraterrestre verde con forma de globo que detrás de su simpática apariencia esconde un poder destructivo descomunal.

A la serie no le falta nada. Los  héroes, los villanos, la historia de amor, los caza recompensas cínicos, los extraterrestres, las batallas espaciales. El humor moderno y ácido no le impide ser al mismo tiempo un relato clásico de aventuras. Es una serie cómica, delirante por momentos, pero no deja de ser una serie en serio. Las voces de los personajes son deslumbrantes, un verdadero lujo, y la puesta en escena cumple con la mencionada narración clásica, bella pero funcional. Más cerca de las viejas series de aventuras que de las provocativas nuevas series de animación. La estructura de cada capítulo es muy original y se nota como los diez episodios están perfectamente armados como un gran relato dividido en diez partes. Cada comienzo de capítulo cuenta algo del episodio anterior, lo que le da el aura de vieja serie de televisión y le suma un poco más de encanto a una historia que logra algo no tan fácil de conseguir hoy día: Entretenimiento, emoción y cariño genuino por la historia que cuenta.