Spider-Man: Un nuevo día (Spider-Man: Brand New Day, Estados Unidos, 2026) es una nueva película del Universo Cinematográfico de Marvel, parte del inicio de la Fase 6. Centrada, por supuesto, en Peter Parker/El hombre araña (Tom Holland). La sola idea que exista una fase más de esa montaña de película de superhéroes ya es agotador, pero que además duren cada vez más las va convirtiendo en un evento privado al que cada vez es más difícil entrar si uno simplemente quiere ver buenas películas. El cine actual es así, sesgo de confirmación para el fandom y éxito global si dicho fandom es el más grande. En el medio los espectadores atraídos por campañas publicitarias descomunales pasan por algunos de estos títulos y se pierden otros, lo que por supuesto no tiene importancia alguna. Si has visto uno, no has visto todos, pero para el que no forma parte, todos pueden ocupar el mismo lugar.
Spider-Man ha sabido expandirse más allá de la pantalla. Sin ir más lejos, me olvidé de él como se olvidaron MJ (Zendaya) y Ned Leeds (Jacob Batalon) y rearmé sobre la marcha los eventos previos. Hay que reconocer que la película se las ingenia para explicar todo lo que puede para no espantar a los que recién llegan. Lo logra, aunque de ninguna manera consigue producir emoción alguna, todo eso queda completamente fuera para los que no son fans. En sus dos horas y media alterna los lugares comunes del género que se ha vuelto insufrible con algunos momentos más logrados. Entre todas las escenas, la mejor es aquella en la cual, luego de una amarga charla, MJ le pide a Spider-Man que la lleve a su casa, por supuesto usando sus poderes. Lo que suele ser un momento eufórico, se convierte en un instante agridulce que aprovecha al máximo algo muy simple.
Aparecen otros personajes, todos ellos peleando por tener la peor escena. Punisher (Jon Bernthal) es una caricatura de un mafioso de Scorsese y también está Hulk, sin nada para aportar, excepto dinero a su insufrible actor. Lo mismo para Black Widow (Florence Pugh) es una escena que ranquea entre lo más bobo y gratuito de todo el MCU. Y sí, hay más, mucho más. Conexiones, referencias, promesas, aclaraciones, renacimientos, cambios de actores para lanzar por enésima vez personajes y todo lo que ya conocemos. Zendaya se ve, a pesar de ser joven, demasiado grande y madura como para su rol y Tom Holland, carisma mediante, zafa de lo mismo por su natural inocencia. Puedo ver todas las películas de Marvel, lo que no quiero es verlas dos veces. Lo mejor de Spider-Man: Un nuevo día fue la publicidad que hicieron con Lionel Messi. Algo me decía que debía conformarme con eso, pero uno siempre quiere más. Es justamente por eso que siguen existiendo películas de superhéroes. Un género que tal vez no esté agotado, pero resulta igualmente agotador.

