Cine Argentino

Blondi

De: Dolores Fonzi

Sinopsis: Dolores Fonzi se suma a una larga lista de actores que se pasan a la dirección. Aunque esto no es tan común en el cine argentino como lo es en otras cinematografías, tampoco se trata del primer caso. Si hay alguien que sabe lo que pasa en un rodaje, es un actor, por lo que aprende mucho en cada trabajo que realiza. Frente a una ópera prima hay dos opciones: la ambición desmedida por contarlo todo o la humildad de una historia pequeña para iniciar un camino seguro pero al mismo tiempo interesante. Dolores Fonzi, quien coescribió el guión junto a Laura Paredes, eligió lo segundo, lo que es bastante razonable en el contexto del cine argentino. Contó con la producción de Santiago Mitre, cineasta consagrado que es la pareja de Fonzi, aunque no hay absolutamente nada en esta película que pueda indicar una conexión estética entre ambos. Producir es permitir que una película se haga, pero el peso final, en este caso, está en la directora, guionista y también protagonista. 

Blondi cuenta la historia de Blondi (Dolores Fonzi) y Mirko (Toto Rovito) que son los mejores amigos pero también son madre e hijo. Era una adolescente cuando Mirko nació y Blondi tampoco es muy madura, por lo cual ambos tienen una relación con cosas buenas y malas, pero sin las características habituales entre madre e hijo. Mirko, de hecho, parece tener más perspectivas de madurar que su mamá, lo que tarde o temprano terminará por generar un gran conflicto. 

La película se mueve por carriles menos convencionales que el cine argentino tradicional, aunque nunca busque ser estéticamente desafiante. Está narrada de manera clásica, pero con apuntes de genuina autenticidad y no costumbrismo prefabricado. Hay que aceptar a sus protagonistas como son, sin juzgarlos, en particular a Blondi, que no es una madre ejemplar pero sí una que quiere a su hijo con todo su corazón. Menos interesante es la hermana interpretada por la siempre irrelevante Carla Peterson, un personaje desperdiciado por la mala elección de la actriz. Y en eso Blondi es en lo único que falla. Dolores Fonzi está bien en su papel, pero sumar actores conocidos le quita algo de la naturalidad que con tanto talento construye la película. Rita Cortese y el ya insufrible Leonardo Sbaraglia, son dos yunques que hunden, por suerte sólo por momentos, una ópera prima original, llena de corazón y sensibilidad, una promesa en la dirección que ha dado un buen primer paso.