El reto de Valdez (Valdez is Coming, Estados Unidos, 1971) es un western dirigido por Edwin Sherin, con guión de Elmore Leonard y Roland Kibbee, basado en el libro de Elmore Leonard. Está protagonizada por Burt Lancaster junto a Susan Clark, Frank Silvera, Richard Jordan y Jon Cypher. El novelista Elmore Leonard es famoso por haber sido adaptado muchas veces al cine y por haber escrito él también muchos guiones, como el de esta película. Sus libros y sus guiones han sido llevados a la pantalla por directores como Budd Boetticher, Delmer Daves, Martin Ritt, John Sturges, Richard Fleischer, John Frankenheimer y Quentin Tarantino, entre otros. En este caso el realizador, Edwin Sherin, era debutante y luego de dirigir dos películas en el mismo año, se convirtió en director de series de televisión.
El veterano sheriff fronterizo Bob Valdez (Burt Lancaster), un defensor de la ley, mitad mexicano, mitad americano, se comporta de forma recta en la realización de su tarea, evitando la confrontación inútil. Pero al cruzarse con el poderoso y corrupto Frank Tanner (Jon Cypher), su destino cambiará. Tanner ha provocado un tiroteo al acorralar en un refugio a un hombre negro al que culpa de asesinato. Valdez busca interceder, pero las cosas terminan de la peor forma. El sheriff le pide entonces a Tanner que compense a la mujer embarazada del hombre falsamente acusado, pero esto provoca una reacción violenta de él y sus hombres. Lo único que le queda a Valdez por delante será vengarse. La mujer que acompaña a Tanner, consciente de la maldad de su futuro esposo, observa en silencio la injusticia, guardando a su vez un terrible secreto.
La película, filmada en Almería, España, está marcada por el spaghetti western de manera significativa. La historia, los personajes, incluso el maquillaje, todo se parece más al eurowestern que al cine de Hollywood. También se ve empapada la película por la lógica de los western de Monte Hellman, incluyendo el final de la historia. A Burt Lancaster le sobra para marcar presencia en cada escena y aunque este western esté muy lejos de sus mejores largometrajes, él sabe imponerse y darle valor a la película. Una verdadera historia de venganza filmada en el crepúsculo del género, cuando las reglas cambiaban y se buscaban nuevas formas para contar las viejas historias.

