No es la primera vez que Jodie Foster protagonizada una película francesa hablando en francés. Habla el idioma de forma fluida por haber estudiado en el Liceo francés y también protagonizó largometrajes en Francia previamente. Varios de sus trabajos en inglés fueron doblados por ella mismas para las versiones en francés. Como aquí interpreta a una psiquiatra norteamericana radicada en Francia, no tiene que buscar un acento francés perfecto y un pequeña parte de la película es hablada en inglés también.
Lilian Steiner (Jodie Foster) es una psiquiatra de prestigio que atiende a sus pacientes de habla inglesa o francesa y graba cada una de las sesiones. Pero su mundo parece desmoronarse por dos incidentes separados. Un paciente que atiende hace nueve años y que ella ha intentado ayudar para que deje de fumar, ha decidido cortar el tratamiento. Una visita a una hipnotizadora le ha permitido dejar el hábito de fumar, por lo que le reclama a Steiner por todo el tiempo y el dinero perdido. Otra paciente no responde los mensajes hasta que la doctora se entera de que ha fallecido. La situación empeora porque se ha suicidado y la familia la culpar por la medicación que le ha recetado. En medio de esta crisis Steiner sufre un trastorno por el cuál le caen lágrimas permanentemente.
Una vida privada (Vie Privée, Francia, 2025), está escrita y dirigida por Rebecca Zlotowski, es una película con un estilo visual marcado, sin excesos pero tampoco invisible. Lo mismo ocurre con el tono de la historia, que se mueve entre lo grabe y lo completamente absurdo sin problema alguno. Se transforma en un policial negro cuando Steiner sospecha que su paciente ha sido asesinada e inicia una investigación con la ayuda de Gabriel (Daniel Auteuil), su ex marido. Pero varias escenas juegan con un absurdo que bordea la comedia de forma no accidental. La presencia de Jodie Foster es el sostén principal de la película, la manera en la que interpreta las tribulaciones de esta psiquiatra es el atractivo central de Una vida privada. No le tiembla el pulso ni en el drama, ni el disparate, la seriedad de su personaje lleva adelante cualquier escena sin importar como la reciban los otros personajes de la trama, incluyendo sus sueños sobre un pasado sufriendo el nazismo. El trabajo visual de la directora y un buen uso de la banda de sonido, le dan energía extra al relato.
Y como lujo extra, ver a Jodie Foster nuevamente con estrellas del cine francés, es todo un motivo de alegría. La graciosa pareja que conforma con el gran Daniel Auteuil es memorable. Y lo mismo ver en la pantalla a Mathieu Amalric, Virginie Efira y dos breves apariciones nada menos que de Irene Jacob y Frederick Wiseman, este último, uno de los documentalistas más importantes de la historia, fallecido en el 2026, quien realiza acá el último papel de su breve carrera actoral. Son varios los detalles que hacen que esta sea una película notablemente distinta. Al ver una estrella de Hollywood como protagonista, la personalidad de Una vida privada se destaca aún más. El policial, como siempre, es sólo una excusa.

