Kubi (Japón, 2023) es una película dirigida y protagonizada por el legendario director Takeshi Kitano. La historia transcurre en el Japón medieval y el guión está basado en un libro del propio Takeshi Kitano. Como ocurre con sus últimos films, el drama y la parodia se mezclan de formas sutiles no del todo descifrables para los espectadores occidentales. En su siguiente película, Broken Rage (2024) directamente contó la misma historia dos veces, primero de forma seria y luego como comedia. Acá los tonos se mezclan.
Kitano es una figura muy popular en Japón, primero como comediante y luego como conductor de programas de entretenimiento. Su paso al cine como director sorprendió a muchos y en su país tardaron en darse cuenta que era un genio absoluto. Así como de local era visto como comediante, en el resto del mundo se lo admiraba como autor, por lo cuál sus películas más cómicas y delirantes nunca llegaron a conocerse o respetarse en occidente. Kubi es una mezcla de ambos espíritus, aunque no pueda hablarse directamente de comedia, sino más bien de una película al estilo Akira Kurosawa que se ríe de sus personajes y su sanguinaria sed de poder. Kitano se ha vuelto, en este último tiempo, un cineasta revisionista, que es capaz de filmar una excelente escena de acción entre yakuzas o samuráis sin que esto le impida tener una mirada crítica sobre ellos.
Aunque el guión es una adaptación de una novela histórica escrita por Takeshi Kitano y publicada en el 2019, el proyecto daba vueltas en su cabeza desde hace décadas. Akira Kurosawa conoció este plan y manifestó que, de hacerse, sin duda sería una obra maestra. Al maestro se lo ve en varios de los más espectaculares momentos de Kubi. Kitano realiza una sátira despiadada, pero a la vez ligera de ese mundo que el cine ha retratado, generalmente, con mucho respeto o incluso solemnidad. Se basa en el Incidente de Honnō-ji (1582), la traición en la que el general Akechi Mitsuhide rodeó e incendió el templo de Kioto donde se alojaba su señor, Oda Nobunaga, obligando al poderoso unificador de Japón a cometer el suicidio ritual (seppuku) antes de poder ser capturado; sin embargo, el triunfo del traidor duró apenas trece días, ya que fue derrotado y ejecutado por Toyotomi Hideyoshi, otro general de Nobunaga que aprovechó la venganza para reclamar el control absoluto del país. La película vuela por el aire todo esto, sólo lo toma como punto de partida.
Takeshi Kitano convierte a los generales en jefes yakuzas, modernos, psicópatas, desenfrenados en su sed de poder y su manera de relacionarse con aliados y enemigos. En la película, el general Akechi Mitsuhide traiciona al desquiciado Oda Nobunaga impulsado por el despecho y por su romance secreto con el general rebelde Araki Murashige, convirtiendo los celos y la dominación sexual en el verdadero motor del colapso político de Japón. El shudo era una práctica habitual en el Japón medieval, y aunque era una relación homosexual, no se trataba de la identidad gay como se la entiende en el presente. Aún así, la historia del cine japonés apenas trató el tema. Y mucho menos en este estilo de comedia alocada y desenfrenada.
Takeshi Kitano se divierte mucho en este nuevo largometraje. El título, Kubi, se refiere al cuello y a la práctica habitual de cortar la cabeza del enemigo se la llamaba Kubi-toru (tomar la cabeza). Era la única prueba válida para demostrar el honor en batalla y reclamar tierras o dinero. Me atrevo a decir que no hay otra película en la historia con más decapitaciones que esta. En la actualidad, Kubi ni Naru se refiere a alguien cuando es despedido, algo que pasa en esta película, claro, aunque al mismo tiempo sean ejecutados. El propio director se reserva un personaje a su medida, Toyotomi Hideyoshi. Este personaje histórico era de origen humilde, un campesino, y en la película es un hombre sencillo y pragmático, que expresa que no entiende los tumultuosos vínculos entre hombres y como se dejan arrebatar por ellos. Hideyoshi se queja de los rituales y acumula enojo al ser apodado mono. El plano final de la película, uno de los más extraordinarios de la obra de Takeshi Kitano, es la reflexión final sobre el mundo que acaba de retratar. Kubi es una comedia poderosa, despiadada, y también un gran film épico. El nivel de riesgo que tiene es inusual, la libertad del director hace años que ha quedado demostrada. Un Kitano hecho y derecho.

