Peliculas

La gran noche del pop

De: Bao Nguyen

Por si alguien no tiene tiempo de leer toda esta crítica, quiero comenzar diciendo que deben ver La gran noche del pop (The Greatest Night in Pop, Estados Unidos, 2024) dirigida por Bao Nguyen. La historia de este documental es conocida por cualquier persona que haya vivido en la década del ochenta. En aquellos años, la hambruna sufrida en África, en particular Etiopía, conmovió al cantante Harry Belafonte, quien no dudó en buscar la manera de recaudar fondos para conseguir ayuda humanitaria. Su representante, Ken Kragen, le sugirió formar una unión de artistas al estilo de la exitosa banda Band Aid, formada por músicos británicos en 1984 para grabar la canción “Do They Know It’s Christmas?” con fines similares. Belafonte convocó a Michael Jackson y Lionel Ritchie para componer una canción y Quincy Jones para producirla. También a Stevie Wonder, pero su respuesta afirmativa igual no tuvo la urgencia de los otros tres artistas. La canción, hoy conocida por todos, lleva el nombre de “We Are The World” La composición fue hecha a contrarreloj, pero igualmente esa fue parte sencilla del proyecto, lo complicado sería grabar la canción realizando la mayor reunión de estrellas de la música jamás conseguida para grabar una canción. Esa proeza de producción, logística y lucha de egos, es retratada de forma magistral en esta película. El rodaje tiene mucho mérito, pero a la vez hay que decir que la historia tiene todo el drama, el suspenso y los personajes para hacer una película excelente. Qué el material completo haya visto la luz recién ahora es un verdadero milagro que se agradece. Lo que pasó en la noche del 28 de enero de 1985 es una narración fuera de serie.

Todos recordamos el videoclip original y los récords de ventas la dejaron para siempre como un clásico de la música, pero este es otro asunto. Veintiún estrellas elegidas por ser las más famosas y/o las que más vendían discos en aquel momento, grabaron las voces principales y otras tantas completaron junto a ellas los coros. Si en 1985 eras importante, Quincy Jones te convocaría para participar. Se eligió una entrega de premios a la música, porque allí estarían todos los músicos juntos en un lugar y podrían ir luego a realizar la grabación en un lugar que no fue comunicado a nadie hasta último momento. Algunos no pudieron ir, otros viajaron desde la otra punta del país y muchos estaban en la mencionada entrega. Una noche, no dos, ni tres, una sola noche para juntar a todas esas estrellas y grabar todos juntos una canción que se debe convertir en un éxito sí o sí.

Las voces que tienen su momento en solitario son Lionel Richie, Stevie Wonder, Paul Simon, Kenny Rogers, James Ingram, Tina Turner, Billy Joel, Michael Jackson, Diana Ross, Dionne Warwick, Willie Nelson, Al Jarreau, Bruce Springsteen, Kenny Loggins, Steve Perry, Daryl Hall, Huey Lewis, Cyndi Lauper, Kim Carnes, Bob Dylan y Ray Charles. Por supuesto, lo primero fue grabar los coros, con cincuenta estrellas de diferente trayectoria y estilo. Cómo bien apunta el testimonio actual de Bruce Springsteen, la canción tiene la efectividad de servirle a todas las estrellas unificándolas, sin complejidades que generen un sentido inequívoco que aleje a alguno de ellos. Tiene razón, uno de los mejores momentos de la película es cuando uno de los participantes, uno de los más importantes, quiere poner algo muy definido (y absurdo) y raro, lo que casi produce una hecatombe que rompe todo el proyecto. Por suerte ese mismo artista demuestra luego que también puede salvar la noche.

Cada solista es una estrella aislada de su entorno habitual. Estos personajes famosos sin su séquito de confianza o aduladores, lanzados al ruedo junto con otros gigantes de la música. Todos vulnerables, preocupados por fracasar más que buscando ganarle a los demás. El famoso rostro perdido de Bob Dylan en el videoclip acá se completa con una historia maravillosa. Y así es con casi todos los personajes secundarios de esta película coral. Cada uno tiene su momento inolvidable, tierno, emocionante, también algunos son angustiantes y otros graciosos. El equipo más grande cuyo objetivo final ya sabemos que fue conseguido. A pesar de saber como termina la historia, el proceso de su realización es una historia extraordinaria y este documental la cuenta a la perfección.