Mortal Kombat es una franquicia de videojuegos que nació a inicio de los noventa para competir con Street Fighter. Para quien juegue videojuegos es casi imposible no haberse cruzado en algún momento con alguna de las versiones del juego. El cine no supo estar a la altura, pero la base de fans era (y es) lo suficientemente grande como para volver a intentarlo. En el 2021 volvió al cine y en el 2026 se estrena esta segunda parte. Con mucho olfato comercial pero también dramático, dejaron a Johnny Cage (Karl Urban) fuera del primer film y acá se convierte en uno de los dos personajes centrales, junto con Kitana (Adeline Rudolph), hija adoptada por la fuerza por el emperador Shao Kahn (Marty Ford).
Es difícil atraer a espectadores no familiarizados con el juego o todo lo que lo rodea a esta nueva película, que además es una secuela. Pero no se necesitaba saber nada previa para disfrutar de un par de grandes escenas de acción y una forma bastante clara de contar las historias de los personajes. Es verdad que Kitana y Luke Cage son los únicos con un desarrollo completo dentro de la película, pero con eso alcanza. El humor está bien distribuido así como también el drama. Peleas, claro, es lo que más hay. Los fanáticos disfrutarán o sufrirán por mil detalles. El resto puede ver la película sin esa presión. Por suerte, y como corresponde, Mortal Kombat II es sangrienta. Que no lo fuera hubiera sido un insulto al espíritu de los juegos.

